El Búho trae en su columna, Pico TV, el mejor análisis de lo que pasa a nuestro alrededor.
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Este Búho ahora escucha los lamentos y maldiciones de muchos ciudadanos bien intencionados que votaron por y se sienten ‘traicionados’ por el profesor y su gabinete ‘cochebomba’.

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En la segunda vuelta de la elección presidencial compitieron los peores candidatos que pudo parir la enrarecida y sucia campaña electoral de la primera vuelta: Pedro Castillo, auspiciado por el partido Perú Libre, cuyo ‘amo’ es el sentenciado por corrupción , y Keiko Fujimori, hija del dictador encarcelado, con un proceso judicial por lavado de activos a cuestas.

Nada bueno podía salir de un enfrentamiento entre estas dos ‘joyitas’. Pero de Keiko, el electorado sabía todo, del ‘lapicito’ nada. Las investigaciones periodísticas independientes pusieron los pelos de punta al Perú democrático.

Lo advertimos y, por eso, periodistas independientes desenmascaramos a Castillo, al igual que antes combatimos al fujimorismo desde su génesis.

Con a la cabeza, un nutrido grupo de periodistas de todas las tendencias advertimos el peligro de votar por Castillo. Los ‘dignos’, quienes no eran como esos millones de pobladores del Ande, que vieron en el chotano a uno de los suyos y le dieron la victoria, atacaban al escritor y a todo aquel que publicaba investigaciones sobre los oscuros vínculos de Castillo y su gente con movimientos muy cercanos a Sendero Luminoso.

Se creían las mentiras del chotano que se pintaba como un pobre hombre de campo, cuando él la mayor parte de su carrera la dedicó a planear huelgas y pedir licencia sindical para complotar junto al ‘prosenderista’ Conare. Pese a nuestra oposición, por poquito, en una elección con vicios y totalmente irregular, se impuso el ‘lapiz’.

Y a los dos días útiles, después de su juramentación, Castillo se sacó la careta y Cerrón salió de las sombras, campante, para convertirse en el verdadero presidente, nombrando como ministros a los más impresentables ‘cuadros’ de su cogollo, los incondicionales vinculados a ‘Los Dinámicos del Centro’, empezando por el admirador de la terrorista ayacuchana Edith Lagos, el ‘premier’

LA NUEVA DUPLA SINIESTRA

Castillo y Cerrón son una dupla. Como Fujimori y Montesinos. El ‘Doc’ sacó a Fuji de Palacio y lo llevó a vivir al Servicio de Inteligencia. Vladimir quiso sacar al profesor de Palacio para llevarlo a un local donde haya secretismo, visitas ocultas, siniestras, todo lo que sucede en las dictaduras. Por eso ambos odian a la prensa libre y añoran liquidar la libertad de expresión como en Cuba o Venezuela.

La prensa desnuda las corruptelas y ya vemos cómo Cerrón está copando el aparato público con su gente, sin importar si tienen capacidad de gestión, experiencia, currículum. Es más, hay hasta delincuentes en su lista de viceministros.

La hija de un amigote, recién egresada de la universidad, es la nueva jefa de Provías, del Ministerio de Transportes. Un puesto clave que tiene que ver con la construcción de carreteras en el país. Odebrecht y el Club de la Corrupción van a quedar chicos comparados con los negociados que parece planear Cerrón.

El ministro del ramo es su compadre y su único mérito es el tener una empresa de transportes informal con un cerro de papeletas sin pagar. Y esto parece ser solo el inicio. Castillo firma sin ver todas las resoluciones de nombramientos que le alcanza Cerrón. El ministro de Defensa, Walter Ayala, fue un subalterno de la Policía Nacional al que sacaron de la institución por un tema disciplinario, aunque él lo niega. ¿No es eso una provocación a las Fuerzas Armadas y policiales?

Y cuidado. Ese proyecto de legalizar las ‘rondas urbanas’ tiene como objetivo armar un ejército del ‘lápiz’ en la capital y en las principales ciudades. ¿Con qué fin? ¿Reprimir a los opositores, asaltar periodicos y canales de televisión como en Venezuela? La situación es gravísima y le compete a la calle y al Congreso parar este ‘monstruo’. Apago el televisor.

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