Jorge Eslava, una vida dedicada a la producción literaria.
Jorge Eslava, una vida dedicada a la producción literaria.

Este Búho considera que nadie como el poeta, profesor, investigador y arquero merecía el premio Casa de la Literatura, que por fin se le concedió este año. Su trayectoria, con más de cien libros publicados, que discurren entre la poesía, el cuento, la novela, la investigación y el ensayo, lo colocan en un lugar especial entre nuestros grandes autores nacionales.

TE VA A INTERESAR: ‘EL CHATO GRADOS’, EL REY DEL PÍO PÍO

“Este reconocimiento celebra su trayectoria de vida dedicada a enriquecer y abrir nuevos caminos para la literatura en el Perú”, dice el comunicado de la institución que lo reconoce. Y, ciertamente, su vida dedicada a la creación literaria, gran parte dirigida a niños y jóvenes, es tan resaltante como su vida dedicada a la docencia.

Profesor o escritor. Escritor o profesor. No importa el orden en que se mencionen, Jorge Eslava ha honrado ambas profesiones con una pasión infinita, que sus lectores y alumnos reconocen y agradecen. Su labor educativa no está desligada de su trabajo creativo, en absoluto. “Es mi vocación irrenunciable”, dijo alguna vez el autor.

Alistan recorrido del Señor de Los Milagros
Alistan recorrido del Señor de los Milagros

Fue gracias a sus padres que heredó su gusto por la lectura. “Mis padres eran grandes lectores. Mi papá tenía una biblioteca muy nutrida. En cambio, mi mamá siempre nos cantaba rondas infantiles y nos contaba historias de la Amazonía”, recordó en una entrevista.

LA LECTURA COMO HERENCIA CULTURAL Y NO UNA IMPOSICIÓN

Por eso Eslava es tajante cuando dice que la lectura “es una herencia cultural” y no una imposición. Que los niños aprenden de lo que ven y se crean hábitos a partir del ejemplo que puedan dar sus padres o maestros. Sus primeras lecturas como las fábulas de Esopo o de Samaniego, así como los libros de Salgari, lo empujaron hacia la escritura. Muy joven empezó con la poesía: “Mis primeros poemas eran de amor y desamor”.

También es un cinéfilo de polendas. Él mismo aceptó que de muchacho se ‘tiraba la pera’ todos los jueves para ir al cine. Una pasión que tampoco se desliga de su labor educativa: “Hasta cuando voy a Polvos Azules pienso qué películas recomendarles a mis alumnos o cuáles podrían gustarles”.

Era estudiante de Literatura en la Universidad de San Marcos cuando se inició en la docencia en el colegio Maristas del Callao. Desde entonces y hasta ahora no ha abandonado esa faena, aunque hoy esté enfocado en la enseñanza universitaria. De esos primeros años de maestro nunca negociaría sus principios, el de ser acompañante en el aprendizaje, el de llevar de la mano a sus alumnos hacia ese mar infinito que es la literatura.

Y no considera que literatura solo sea un libro, pues uno puede encontrar literatura en la música, en el cine, en el deporte. “No quería repetir el papel de mis profes”. Nadie como Jorge Eslava ha sido tan crítico con la educación nacional, puntualmente contra esa propuesta estatal fallida llamada ‘Plan lector’.

Señala que la gran mayoría de los profesores de literatura buscan ‘formulas’ para que sus alumnos se acerquen a los libros, pero que la única manera de acercarlos es con el ejemplo, por eso les recomienda leer más. Recientemente, Eslava volvió a la poesía, después de 30 años.

GIMNASIUM

‘Gimnasium’ (Ed. Colmillo Blanco) es un poemario que gira en torno a la otra pasión del autor: el deporte, al que le rinde tributo. El proceso creativo de Eslava es casi el de detective, ya que hace trabajo de campo. Se nutre de la calle, de la experiencia. Conversa, escucha, prueba, huele. Es tan obsesivo como con sus lecturas de archivo. Después de eso, revela, recién puede escribir.

Es ‘Territorio’ su creación máxima. O eso considera este columnista. En él, nos envuelve en un ambiente hogareño, entre la soledad, la quietud, el silencio. Entre libros, imágenes familiares. Es la intimidad del autor y uno está en ella.

“He reducido los libros. La luz de la lámpara / es amarilla y se refleja en la ventana, / tras el árbol de corteza reseca que contemplo / a menudo, a esta hora que duermen la mujer / y los hijos. Me basta este poco de soledad, / el temblor del viento y de una humana inquietud”.

Jorge Eslava no usa celular ni tiene redes sociales, pero se tuvo que adaptar a las nuevas plataformas de enseñanza debido a la pandemia, como el Zoom. A pesar de ello, es un profesor cercano a sus alumnos, el más chévere, pronto a jubilarse. El premio, estoy seguro, será una ventana para que más lectores conozcan su obra y su vida dedicada al magisterio, al que ha servido con dedicación, ímpetu y vocación. Apago el televisor.

MÁS INFORMACIÓN: