Pedro Castillo.  (Presidencia)
Pedro Castillo. (Presidencia)

Este Búho habrá nacido de noche pero no anoche y no se come cuentos. Por eso me parece que esa bravata del ministro de Justicia, Félix Chero, de ‘recomendarle , es una ‘cortina de humo’ para armar un conflicto de poderes que desvíe la atención sobre las graves acusaciones de corrupción contra el profesor.

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Es un ‘manotazo de ahogado’. El mandatario está con miedo y el temor lo lleva a la desesperación. Cuando este columnista escuchaba cómo el ‘empresario’ Zamir relataba la forma como llegó a integrar el círculo más íntimo del presidente, se sintió indignado: con prebendas como camionetas y dinero para la ‘caja chica’ a los sobrinos del chotano, pasajes aéreos a su familia antes acostumbrada a tomar destartalados buses interprovinciales.

Con esas ‘migajas’ se ganó a un presidente y a una familia de angurrientos. Y de allí dio un paso trascendental para sus oscuros planes de lobista, porque ese tipo no es ningún santo, pasó a entregarle sumas como treinta mil soles para Juan Silva o cien mil más para que se los repartieran con Castillo.

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Aunque también habló de un millón de soles que habría recibido y que eran para el candidato ganador de las presidenciales, a cambio de que colocaran a su gente en las comisiones de transferencia de gobierno. O sea, antes de llegar a Palacio ya empezaron con la inmunda repartija. Todas estas declaraciones están en la Fiscalía, que está cruzando datos.

El pueblo peruano al escuchar estas acusaciones sintió asco y vergüenza ajena. Este Búho vuelve a recordar la cita del maestro Manuel González Prada. Y es que ‘donde se pone el dedo salta la pus’.

UN CUERPO INFECTADO

Si el Gobierno fuera un cuerpo, ya estaría infectado, supuroso, gangrenado en su totalidad y al borde de la putrefacción. Así veo al profesor. Está cercado y desesperado. Ya tiene tres acusaciones fiscales y, para colmo, hasta su esposa y su sobrino prófugo, junto a sus amigos Juan Silva, Bruno Pacheco, su cuñada Yenifer Paredes, la ‘desaparecida’, también están investigados por la Fiscalía. Increíble.

Sus ministros cometen delitos impunemente, como el de la Producción, quien colocó a su sobrino directo pagándole cuarenta mil soles. El presidente ya ni se asoma a un micrófono. Culpa de todo el pantano de corrupción en que ha convertido su gobierno a la prensa.

Se esconde en la capital y todos los días viaja a provincias, donde lleva sus portátiles pagadas, a vociferar, a atacar al periodismo independiente diciendo que la prensa es la culpable del tsunami de denuncias en su contra.

“Me atacan porque no les voy a dar la mamadera”, vocifera. Solo busca desviar la atención. El maestro del Nuevo Periodismo, el gran Tom Wolfe, demostró que ‘la otra cara de la verdad es una verdad más profunda’. A esa verdad llega el periodismo de investigación cuando desnuda los actos de corrupción de los que están en el poder. Verdades profundas que están derrumbando un Castillo. Apago el televisor.

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