Bronx, la película de Netflix
Bronx, la película de Netflix

Este Búho abrió sus ojazos cuando leyó una noticia indignante: el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima Norte dictó 18 meses de prisión preventiva a 16 policías en actividad, incluido un capitán, acusados de ‘revender’ varios kilos de cocaína incautada en operativos. Los malos efectivos trabajaban en la comisaría de Sol de Oro y en los Depincri de Jesús María, Lince y San Martín de Porres. Las detenciones se produjeron luego que un policía en retiro, que ‘revendía’ la droga incautada, fuera interceptado por los policías, hoy detenidos, quienes lo detuvieron y le ‘robaron’ la droga y no la reportaron a su unidad. Temeroso de que lo mataran en un calabozo, aprovechó la presencia de un fiscal para cantar más alto que Pavarotti en ‘Otelo’ y los denunció. Hoy está con orden de comparecencia y desde la clandestinidad denuncia que sus familiares reciben amenazas: ‘Tu hermano es hombre muerto, nos desgració la vida’. Es el principal testigo y a nadie parece importarle su vida. Este caso de corrupción policial me hizo recordar, salvando abismales distancias, el violento filme francés, de la cadena Netflix, ‘Bronx’.

Este thriller policial es dirigido por Oliver Marchal, un expolicía reconvertido en guionista y director, y sabe mucho del tema. Para sus ojos, Marsella es más violenta que el Bronx americano. Dos clanes mafiosos, los sanguinarios corsos Maranzano y los Bastiani se disputan, a sangre y fuego, el control del crimen organizado, sobre todo las drogas, en el picante puerto francés. Para frenar la criminalidad, hay una brigada especial en el cuerpo de policía al mando de Richard Bronski (Lannick Gautry). Algunos critican el filme por pretender ser ‘muy americano’, el asunto es que Bronski, como Sonny Crockett de ‘Miami Vice’, vive en un bote del embarcadero, pero en vez de un lagarto como compañero, tiene a su esposa Zoe, que está embarazada. Los problemas empiezan cuando los Maranzano planean ejecutar a la plana mayor de los Bastiani, al recibir el dato que se reunirán en un bar de la playa. En la brutal balecera mueren 9 personas y se detiene a uno de los sicarios. El jefe del departamento policial, un veterano agente, Mario Costa, odia a Bronski y su equipo, y no permite que interroguen al detenido porque lo hará personalmente. Sin embargo, el sicario de Maranzano termina muerto. Costa argumentó que le quitó su arma y en el forcejeo lo mató. Ante tales desbarajustes nombran a un nuevo comisionado de policía, Leonetti (histórico Jean Reno), quien cuadra a todo el mundo y les advierte: ‘Un buen policía tiene que tener como bandera la humildad, el honor y la lealtad’. Algo que definitivamente no abunda en el departamento de policía. Asuntos Internos comienza a investigar, pues están convencidos que en el departamento hay más de una ‘rata’, un soplón que informa a los criminales no importa el bando. ¿Pero quién puede ser? Las muertes continúan y en el grupo de Bronski también hay algún elemento en el que no se puede confiar, bombas de tiempo con infiernos personales. Alcoholismo que pone en peligro a la brigada. El jefe para salvaguardar al grupo comienza también a ‘cruzar la línea’ hasta que todo se sale de control. Nadie era lo que parecía ser y la violencia inicial será un juego de niños con lo que se viene. Las traiciones y el cinismo abundan. Pero no les cuento más y se sorprenderán con el final. No por nada ‘Bronx’ causa furor en Netflix. Y para los nostálgicos, la aparición de la diva italiana, la gran Claudia Cardinale, en fugaz papel de Catarina, la ‘matriarca’ de uno de los clanes mafiosos. Apago el televisor.