Pico Tv por El búho
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Este Búho abre sus ojazos para observar el panorama electoral. Es evidente que los ánimos están caldeados, que el país está dividido, de pie y alerta ante cualquier irregularidad. Las calles no duermen. Esa tensión se comprende, pues los votos se vienen sumando uno a uno. Y como si se tratara de un partido de fútbol de nuestra selección, todos tienen la calculadora en mano y fungen de estadísticos.

Esta situación nos obliga como país a mantener una atenta vigilancia desde ambos bandos, aceptando democráticamente la decisión de la mayoría del país. Y cuando digo vigilancia, me refiero a una pacífica y tolerante. Los voceros de Perú Libre han cuestionado las declaraciones de Fuerza Popular, pues consideran que atiza un enfrentamiento: ‘Hay una clara intención de boicotear la voluntad popular’, dijo Keiko, refiriéndose a una relevante cantidad de actas impugnadas por parte del partido de Vladimir Cerrón, las que tendrían un único fin de restarle votos en Lima, bastión fujimorista.

A ello se suman cientos de actas de provincias donde hay muchas con DNI falsos y otras donde firman los miembros de una misma familia. Eso se tiene que investigar. No se puede torcer la voluntad del pueblo. ‘Las advertencias (muy justificadas) han sido todas contra los métodos mafiosos que Perú Libre está empleando para burlar la voluntad popular, no contra la ONPE’, escribió Álvaro Vargas Llosa en su cuenta de Twitter.

Son 1303 actas observadas, según informa la ONPE. Del total, 894 pertenecen a regiones en donde Keiko era favorita, como Lima, Piura, La Libertad, Callao y Loreto. Esta situación ha sido el puntillazo para que la candidata presidencial alzara su voz, solicitando que la deliberación sobre las decisiones que se tomen acerca de esos documentos -a cargo del Jurado Nacional de Elecciones- sean públicas.

Y así será, según informó ayer Jorge Salas Arenas, presidente del JNE. Si se respetan los debidos procesos, la decisión del ente electoral tomará algunos días. Tiempo que será de zozobra e intranquilidad. Cual sea el resultado, ambos candidatos deberán llamar a la paz, a la unión y al trabajo coordinado. Ya en estos días vemos el impacto de la crisis política. Productos de la canasta básica han incrementado sus precios y esto no solo afecta a los hogares peruanos, sino también a quienes tienen negocios en el rubro gastronómico.

El dólar ha alcanzado cifras históricas y el último lunes bordeó los cuatro soles. Quienes tienen deudas en esa moneda han pegado el grito en el cielo, al igual que miles de empresarios que importan del extranjero. Un pronto anuncio del próximo ganador de las elecciones ayudará a estabilizar de cierta manera nuestra economía, aunque el cálculo es difícil de hacer si nos referimos a lo social, pues tendrá que ver mucho la ‘muñeca’ de cada político para llamar a sus partidarios a la tranquilidad.

Son tiempos turbulentos los que vivimos debido a la polarización del país, la que no había sido ni siquiera tan marcada desde las elecciones del 2016, cuando la candidata Keiko Fujimori pasó a segunda vuelta con PPK. A diferencia de aquel proceso electoral, se proyecta que el margen de votos de la última elección presidencial sea muchísimo más ínfimo. Es necesario que ahora mismo la población, esa que arenga a su candidato en la calle mañana, tarde y noche, tenga en cuenta que aún atravesamos una grave crisis sanitaria a consecuencia del maldito virus. Hoy no hay oxígeno, no hay camas de cuidados intensivos y el personal médico está mellado. Toca cuidarse uno mismo y no exponerse.

Por eso, para salir adelante como peruanos es necesario trabajar juntos, mirar hacia una misma dirección, pelear cada partido con garra y abrazarnos como ese país que lo hace cada vez que la selección de fútbol anota un gol.

Apago el televisor.