Sangriento final de 'Jota'

El Búho escribe sobre el asesinato de Junior Tarazona Acher, 'Jota', enemigo de Gerald Oropeza, a manos de un sicario, en una sauna de San Isidro. 

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Gerald Oropeza

Este Búho es un convencido que la frase ‘el crimen sí paga’ tiene plena vigencia. Sino veamos la terrible muerte de Junior Tarazona Acher, ‘Jota’. Su nombre y apellidos podrían parecer de cualquier NN, pero su ‘chapa’ no. ‘Jota’ se hizo tristemente célebre por ser sindicado como el que ejecutó el violento atentado, en abril del 2015, a la lujosa camioneta Porsche, que trasladaba a Gerald Oropeza del aeropuerto a su domicilio. La policía se extrañaba que un muchacho sea propietario de tan lujoso vehículo y que llegara de un viaje de placer, en Cancún, con bellas jovencitas y su incondicional Patrick Zapata Coletti, joven chalaco que viajó con Oropeza, pero se regresó del aeropuerto en taxi.

Sin embargo, Patrick fue uno de los primeros en llegar para ver la camioneta agujereada con 24 balazos y volada con dos bombazos. Oropeza se salvó de milagro. Zapata Coletti tuvo una actitud extraña. Desde que llegó parecía buscar algo entre los restos de la camioneta y los jardines. Fue filmado y por eso fue llamado a declarar por varias horas a la Dirincri. Tal vez esa exposición fue su sentencia de muerte. Porque fue secuestrado cuando salía de una discoteca de Los Olivos con dos amigas y su cuerpo apareció en la huaca-basural ‘El Paraíso’, con trece balazos, la mayoría en la cabeza. El sicario ‘Jhairol’ y su banda lo ejecutaron ‘por soplón’ en un crimen por encargo y todavía filmaron su muerte ‘a pedido del cliente’.

Luego de las primeras investigaciones, se determinó que Gerald Oropeza, ‘Tony Montana’, tenía una empresa que solo era la fachada de su verdadero negocio: la exportación de droga por el puerto del Callao a Europa, vía el ‘preñado’ de contenedores. Su muerte habría sido ordenada por Gerson Gálvez, ‘Caracol’, líder de la temida banda ‘Barrio King’. Las vidas de ‘Caracol’ y Oropeza antes bifurcadas, hoy están juntas.

Ambos están presos en penales de máxima seguridad en la sierra del país. ‘Jhairol’ también se encuentra en la cárcel acusado de varios crímenes. Solo a ‘Jota’ parecía no habérsele acabado la suerte. Pese a que fue sindicado como el cabecilla del atentado, no lo detuvieron sino hasta noviembre del 2015, en Magdalena. Pero increíblemente cinco meses después, en abril del 2016, un juez resolvió darle a este peligroso sujeto ‘comparecencia’ para que afronte su juicio en libertad. Esto pese a que el fiscal lo acusaba de ordenar trece asesinatos por el control de narcotráfico en el primer puerto.

El 3 de mayo de ese mismo año lo capturan en Piura, cuando pretendía viajar del Perú hacia Ecuador, pese a que tenía impedimento de salida del país. Pero traído a Lima fue extrañamente liberado. Junior Tarazona Acher se había convertido en un ‘capo’, pero había descuidado su seguridad y se volvió una rutina llegar hasta la residencial San Isidro para tomar un relajante baño sauna. El reglaje de sus enemigos lo ubicó, el último lunes en la noche, en el local ‘Windsor’, en Miguel Dasso.

Había muy poca gente. ‘Jota’ se ubicó en la solitaria cámara seca y se echó en la banca a calentarse. Allí ingresó el sicario, vestía sayonaras, una toalla a la cintura y una en el cuello. En esta última habría estado camuflaba su arma con silenciador. ‘Jota’ ni miró a su asesino, dormitaba cuando recibió los diez balazos, la mayoría en la cabeza. Uno de sus iguales lo mandó al infierno.

Su asesinato me hizo recordar una notable película sobre la mafia rusa en Londres, del genial David Cronenberg, ‘Promesa del Este’. Allí hay una escena que puede ser una de las más violentas en la historia del cine moderno. También coincide con la de ‘Jota’, en un baño sauna: Nikolai (gran actuación de Viggo Mortensen), chofer del capo de la mafia Semyon, va a ser traicionado por su jefe, que manda a uno de sus incondicionales a que lo lleve a un baño turco para darle órdenes que nadie debe escuchar. Allí, Nikolai está en toalla en la cámara de vapor. El traidor dice que sale un momento. En eso ingresan dos sicarios de las estepas rusas, ‘una raza salvaje’, con sendas dagas, dispuestos a destajar al chofer del capo, como una res en el camal. Es una escena ultra violenta. Pone los pelos de punta a cualquiera. No fue tan sofisticada como el ataque con silenciador que acabó con la vida de ‘Jota’. A buscar la película en Netflix o Amazon. Apago el televisor.

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