'Utopía' en el cine

El Búho escribe sobre 'Utopía', la película que se estrenará este jueves basada a tragedia de la discoteca, en 2002, que hasta ahora no encuentra justicia en los familiares de los fallecidos.

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Este Búho nunca olvidará la tragedia en la discoteca ‘Utopía’. Estaba durmiendo en la casa de mis viejitos en Miraflores, en eso me llaman por teléfono. Era mi amigo Esteban, el bombero de mi barrio de Mirones. Me dijo: ‘Búho, hay un tremendo incendio en la discoteca ‘Utopía’, en Surco, en el Jockey Plaza’.

Salté de mi cama como un resorte y tomé un taxi. Lo que vi fue terrible. Humo por todas partes, aún no se apagaban las llamas, y observaba a los familiares de las víctimas llorando. Entre ellos divisé al gran Luis Delgado Aparicio Porta, ‘Doctor Saravá’, a quien ya había entrevistado antes en su propia casa. Me abrazó y me dijo llorando: ‘Mi hijita está adentro’. Luego nos enteraríamos que su engreída estaba entre las víctimas. Han pasado los años y mañana se estrena la película ‘Utopía’, basada en ese hecho espeluznante y real.

La historia es la siguiente: Aquella madrugada del 20 de julio, del año 2002, se realizaba una ‘party’ bien ‘chic’, la fiesta ‘Zoo’, para la que habían traído en jaulas a animales del zoológico. Un tigre, un león, un chimpancé y en la barra, un barman preparaba los tragos lanzando llamaradas. Pero, precisamente, producto de esas irresponsables maniobras pirotécnicas se produjo un incendio que envolvió en fuego y humo todo el local. El triste resultado: 29 jóvenes muertos.

A partir de allí, los padres de las víctimas comenzaron a vivir otra tragedia. La de emprender una desigual lucha por conseguir justicia para sus hijos y para que los verdaderos responsables de la tragedia, los dueños de la discoteca (Alan Azizollahoff y Édgar Paz Ravines) paguen con la cárcel e indemnizaciones por el homicidio culposo de los jóvenes, en su mayoría universitarios y profesionales.

Gino Tassara, uno de los directores del filme, realizó para América Televisión una investigación de cinco años junto a Karla Velezmoro sobre esta desgracia, pues la triste historia no culminó cuando condenaron a Percy North, el gerente, a diez años de prisión efectiva -cumplió siete- y al barman Roberto Ferreyros, a cuatro.

Los verdaderos responsables, según los padres de los jóvenes, huyeron del país. Azizollahoff se ufanaba en un reportaje en ‘Cuarto Poder’ de su gran amistad con la primera dama de entonces, Eliane Karp, y versiones periodísticas aseguraron que el exjefe de seguridad de Palacio de Gobierno, ‘Avi’ Dan On, en el período de Alejandro Toledo, lo escoltó hasta el avión para que fugue a Miami, todo por orden de la ‘Gringa’. Paz también ‘sacó la cola’ y residiría en México.

Los deudos, encabezados por Delgado Aparicio, hasta que este falleció, batallaron durante años para encontrar justicia. Como en un relato kafkiano, ¡esta llegó once años después! El Poder Judicial ‘castigó’ a los verdaderos responsables de la tragedia, los dueños Azizollahoff y Paz Ravines, con una ridícula sentencia de cuatro años, mientras en su momento, a Percy North, que solo era el gerente, lo condenaron a diez. Además, estos señores se habían burlado de la justicia peruana y fugaron del país, a tal punto que Azizollahoff tuvo la desvergüenza de robar los planos de la discoteca para ocultarlos de los investigadores judiciales.

Según la revista ‘Caretas’, del año 2004, en un informe sobre las actividades del prófugo ‘Azi’, este manejaba un patrimonio de ¡50 millones de dólares! en negocios no solo en Perú, sino también en el extranjero. Hacía pocos meses, el 29 de diciembre del 2001, había ocurrido otro incendio terrible en ‘Mesa Redonda’, donde perecieron más de 500 personas, achicharradas.

‘Utopía’ era una ‘discoteca’ a la que solo podían ingresar jóvenes que tenían la suerte de recibir una invitación. Estaba ubicada en el Jockey Plaza. Su pista de baile, por ejemplo, era un piso que denominaban ‘antiestrés’, de caucho industrial que absorbía el agua o los tragos que podían caer y así nadie se resbalaba. Esa madrugada había más de mil clientes. En medio de los gritos aterradores, el caos y la desesperación por el humo, circuló el rumor de que los felinos habían escapado de sus jaulas. Varios corrieron a refugiarse al baño y ahí murieron asfixiados. En el juicio nos enteramos de que diez padres de familia fallecieron sin ver entre rejas a los responsables. ¿Algún día se hará justicia en este país? Apago el televisor.

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