'Utopía' sin justicia: El Búho escribe sobre la tragedia en la discoteca en 2002 que dejó 29 fallecidos

El Búho escribe sobre la tragedia en la discoteca 'Utopía' en 2002 que hasta ahora no encuentra justicia en los familiares de los fallecidos. 

Utopía
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Este Búho se impresionó al ver el tráiler de la película ‘Utopía’, que se estrena en setiembre, basada en un hecho espeluznante y real. La madrugada del 20 de julio del año 2002, se produjo un incendio en aquella exclusiva discoteca del Jockey Plaza.

Se realizaba una ‘party’ bien ‘chic’, la fiesta ‘Zoo’, para la que habían traído en jaulas a animales del zoológico. Un tigre, un león, chimpancés y en la barra, un barman preparaba los tragos lanzado llamaradas de fuego. Pero, precisamente, producto de esas irresponsables maniobras pirotécnicas, se produjo un incendio que envolvió en fuego y humo todo el local. El triste resultado: 29 jóvenes muertos.

A partir de allí, los padres de las víctimas comenzaron a vivir otra tragedia. La de emprender una desigual lucha por conseguir justicia para sus hijos y para que los verdaderos responsables de la tragedia, los dueños de la discoteca (Alan Azizollahoff y Édgar Paz Ravines) paguen con la cárcel e indemnizaciones por el homicidio culposo de los jóvenes, en su mayoría universitarios y profesionales.

Gino Tassara, uno de los directores del filme, realizó para América Televisión una investigación de cinco años junto a Karla Velezmoro sobre esta desgracia, pues la triste historia no culminó cuando condenaron a Percy North, el gerente, a diez años de prisión efectiva -cumplió siete- y al barman Roberto Ferreyros, a cuatro.

Los verdaderos responsables, según los padres de los jóvenes, huyeron del país. Azizollahoff se ufanaba en un reportaje en ‘Cuarto Poder’ de su gran amistad con la primera dama de entonces, Eliane Karp, y versiones periodísticas aseguraron que el exjefe de seguridad de Palacio de Gobierno, ‘Avi’ Dan On, en el periodo de Alejandro Toledo, lo escoltó hasta el avión para que fugue a Miami, todo por orden de la ‘Gringa’. Paz también sacó la cola y residiría en México.

Los familiares, encabezados por Luis Delgado Aparicio Porta, el ‘Doctor Saravá’, hasta que falleció, batallaron durante años para encontrar justicia. Como en un relato kafkiano, ¡esta llegó once años después! El Poder Judicial ‘castigó’ a los verdaderos responsables de la tragedia, los dueños Azizollahoff y Paz Ravines, con una ridícula sentencia de cuatro años, mientras en su momento, a Percy North, que solo era el gerente, lo condenaron a diez.

Además, estos señores se habían burlado de la Justicia peruana y fugaron del país, a tal punto que Azizollahoff tuvo la desvergüenza de robar los planos de la discoteca para ocultarlos de los investigadores judiciales. Según la revista Caretas del año 2004, en un informe sobre las actividades del prófugo ‘Azi’, este manejaba un patrimonio de ¡50 millones de dólares! en negocios no solo en Perú, sino en el extranjero. Hacía pocos meses, el 29 de diciembre del 2001, había ocurrido otro incendio terrible en Mesa Redonda, donde perecieron más de 500 personas, achicharradas.

‘Utopía’ era ‘LA DISCOTECA’. Aquella a la que solo podían ingresar jóvenes que tenían la suerte de recibir una invitación. Estaba ubicada en el Jockey Plaza. Su pista de baile, por ejemplo, era un piso que denominaban ‘antiestrés’, de caucho industrial que absorbía el agua o los tragos que podían caer y así nadie se resbalaba. Esa madrugada había más de mil clientes. En medio de los gritos aterradores, el caos y la desesperación por el humo, circuló el rumor de que los felinos habían escapado de sus jaulas.

Varios corrieron a refugiarse al baño y ahí murieron asfixiados. En el juicio nos enteramos de que diez padres de familia han fallecido sin ver entre rejas a los responsables. ¿Algún día se hará justicia en este país? Apago el televisor.

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