Este Búho prefiere leer primero los libros en los que se han inspirado grandes películas. En ello me ha ido muy bien. Después de leer las novelas, vas al a ver la película conociendo a los personajes. Algunas veces, los personajes son como los has alucinado en las páginas de los libros. Un ejemplo es ‘Lo que el viento se llevó’, de la gran Margaret Mitchell, donde el personaje de Rhett Butler parece inspirado en el actor que lo encarnó, Clark Gable

Del mismo modo Scarlett O’Hara, heroína de la entrañable novela sobre la guerra civil norteamericana, desde el punto de vista del sur derrotado, parece reflejarse en el espejo al ver a Vivien Leigh, quien la hizo célebre en el celuloide. Igual me pasó con ‘El Padrino’ de Mario Puzo, de William Peter Blatty o ‘Papillon’ de Henri Charrière. Pero en este lluvioso enero, me pasó lo contrario. Fui al cine a ver ‘Vivir de noche’, del actor y director Ben Affleck

Lo primero que me sedujo es que la película estaba ambientada en el año 1926, en plena época de la prohibición del licor en Estados Unidos y cuando las mafias italiana e irlandesa libraban una cruenta guerra, en la ciudad de Boston. Allí aparece Joe Coughlin (Ben Affleck), el típico antihéroe. Un joven que se enlistó y combatió en la Primera Guerra Mundial y regresó vivo para convertirse en un renegado. Es un criminal anárquico que rechaza integrarse a uno de los clanes en disputa, pese a que puede perder la vida por ello. Su instinto suicida lo lleva a seducir a la amante del psicópata mafioso irlandés y su apetito criminal lo lleva a cometer un robo que termina con tres policías muertos, a pesar de que su padre es superintendente del Departamento de Policía. 

Su destino final debía ser la cárcel perpetua o la pena de muerte, pero el amor filial de su papá aflora y chantajea con fotos homosexuales al alcalde y logra que le den solo tres años a su ‘oveja descarriada’. Joe sale a buscar trabajo con un mafioso italiano, con la finalidad de que lo ayude en su venganza, liquidando al capo irlandés que está operando en la soleada Miami.

‘Vivir de noche’ es trepidante y el director le hace un homenaje a todas esas películas de mafiosos de los primeros años del cine en blanco y negro con James Cagney y Humphrey Bogart. Las escenas son intensas y ultraviolentas, sobre todo la de una persecución entre gánsteres y policías en las carcochitas hechas por la Ford de 1920. En realidad es una sangrienta película de mafiosos con guiños a joyitas del género como ‘Cotton Club’, sino que en vez del jazz y las frías noches de Harlem, nos introducimos en el sofocante clima de Tampa, Florida, territorio de la mafia cubana liderada por Miguel Suárez y su bella hermana Graciela (la exquisita Zoe Saldaña). 

Hay demasiado calor, pasión, odio, racismo y dinero en el puerto de Tampa, donde Joe logra aliarse con los cubanos gracias a su seducción hacia la hermana del capo, en medio de vasos de ron, habanos, mucha salsa y boleros. Sin embargo, el amor no esconde que Joe está en guerra con el Ku Klux Klan, que domina soterradamente la ciudad y no tolera amores interraciales ni que pongan casinos en Tampa por ser ‘anticristiano’. 

La combinación de tantos tópicos, comisarios blancos corruptos y una hija raptada y violada (la bellísima Elle Fanning), que pasa a convertirse en una iluminada ‘pastora’ que arrastra a las masas a expulsar a los ‘demonios’ que pretenden introducir casinos, hacen que los espectadores se mantengan en vilo hasta el último instante de la película. Ben Affleck como actor es un gran director, un excelente director, y lo demostró con creces con la galardonada ‘Argo’, que ganó el Oscar a la mejor película y debió ganar también como mejor director. Los elogios mencionados no hubieran sido posibles de no haberse basado en el tremendo novelón de Dennis Lehane. 

Una joya de novela negra a la que el prestigioso The New York Times describió como: ‘género criminal en todo su esplendor, de la mano de uno de los mejores escritores en activo’. La novela fue seleccionada entre los cinco mejores libros del 2012 y nominada en el 2013 a los prestigiosos Premios Edgar norteamericanos. Recomiendo leer primero el libro y luego la película -la revista Rolling Stone le dio cuatro estrellas de cinco al filme-, donde lo único malo, porque siempre hay un pero, es que Ben Affleck debió dejar que el protagonista fuera su hermano Casey, un actorazo al que le hubiera caído como anillo al dedo el complejo papel de Joe Coughlin. Apago el televisor.

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