Walter Ríos: Una vergüenza de juez que pedía favores sexuales

El Búho analiza los audios de Walter Ríos cuando chantajeaba a trabajadoras del Poder Judicial a cambio de favorecerlas con nombramientos. 

Walter Ríos
Walter Ríos al penal de Ancón
Walter Ríos

Este Búho ya no se sorprende de nada. Y menos del encarcelado Walter Ríos, quien era nada menos que el Presidente de la Corte Superior del Callao. Los ‘audios de la vergüenza’ expusieron, ante todo el país, su nivel de inmoralidad y angurria para pedir coimas, hacer arreglos bajo la mesa, sus métodos para llegar a otras autoridades y servirse de ellas, su matonería y prepotencia con empleados. Por eso, las nuevas grabaciones que difundió el programa ‘Punto Final’, en las que se le escucha ejerciendo abuso de poder, haciendo un sistemático acoso, un asqueroso chantaje sexual a trabajadoras del Poder Judicial a cambio de favorecerlas con nombramientos, son solo unas ‘perlitas’ más en su inmundo historial.

En una grabación, llama a una trabajadora, pero esta lo rechaza:
WR: Te llamé el fin de semana, pero tu celular estaba apagado.
-Sí, lo apagué el fin de semana.
WR: Tú me prometiste que hoy día íbamos a ir a Miraflores.
-No, Walter...
WR: Ya, entonces qué hacemos.
-Tranquilo, Walter. ¿Sí? Por favor.
WR: Ya. De ahí te llamo...
-Listo. Gracias.

Con otra tiene más suerte y confirma el encuentro entre ambos:
-Aló.
WR: Ya. 908, Jorge Bardales. Anda entrando ya. Estoy subiendo el ascensor.
-Ya, ya.
WR: Dame tiempo para que suba, ¿ya?

En mayo de este año, Ríos le pide a su hoy encarcelado asistente Gianfranco Paredes que haga los trámites para que una abogada de la Corte del Callao, de iniciales C.V., asuma un importante cargo en dicha institución.
WR: Al toque hazme el documento. Mañana lo voy a firmar u hoy mismo lo firmo. Ya tú ve en qué momento me lo das, pero mañana a las 8 de la mañana, LA ENCARGADA (...) en jefatura de Unidad de Planeamiento y Desarrollo es la doctora C.V.

Al día siguiente, Gianfranco Paredes tenía los papeles listos, pero quería que Ríos los firme en un evento en el que también estaría su esposa.
GP: Doctor, ¿usted va a estar en el evento, no?
WR: Ya estoy yendo ya... Sí, estoy a cuatro cuadras.
GP: ¿Puedo pasar por ahí? Porque ya tengo la encargatura de la señorita que me dijo, que me llamó.
WR: Mañana. Por razones obvias. Ahí va a estar mi mujer y no quiero que se entere de mis cosas. Ya, listo, compare’.

Pero tras el nombramiento de C.V., comienzan los problemas por las habladurías en la Corte. Entonces Ríos la llama y deja ver que el suspendido juez supremo César Hinostroza también estaba interesado en ella:
WR: Yo creo, mira, que lo mejor para protegerte, es que tú no vayas a ese lado. Es lo mejor.
CV: Bueno, es tu decisión.
WR: Yo creo que esto se ha manejado mal. Lo tuyo y lo mío se ha manoseado indebidamente. Y a ti te perjudica. Y... las cosas están bien, bien, bien jodidas.
CV: Pero tú sabes... Tú sabes lo que ha pasado, también con el doctor Hinostroza.
WR: No.
CV: Te estoy diciendo que es algo personal.
WR: Yo lo sé. Yo lo sé. Que él quiso estar contigo. Yo lo sé. Pero él me ha comentado que le han llegado, también, comentarios. Tú sabes que su mujer tiene muchos amigos ahí... ¿Entiendes? Pero no es por eso... Es para protegerte. Es lo mejor.

Pero Ríos llamaba a más trabajadoras, a las que llevaba a distintos hoteles y hostales, como consta en las actas de seguimiento de la policía a vehículos del Estado que él empleaba para movilizarse a esos lugares. Una vergüenza. Apago el televisor.

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