El domingo 6 de junio, los peruanos acudiremos a elegir al sucesor o sucesora de Francisco Sagasti. (Foto: El Comercio)
El domingo 6 de junio, los peruanos acudiremos a elegir al sucesor o sucesora de Francisco Sagasti. (Foto: El Comercio)

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un sudado de pescado acompañado con arrocito blanco, rocoto, jugo de limón y, para tomar, un emoliente calientito. “María, estamos a menos de una semanay el ambiente se ha vuelto violento en muchas partes.

El ataque con piedras sufrido por seguidores fujimoristas en Arequipa, el último sábado, es condenable desde todo punto de vista. También hay peleas en las calles y plazas, donde se oyen insultos, y hasta en los hogares algunos hermanos se distancian por defender su posición. Creo que ahora es más necesario que nunca conservar la calma.

Después de todo, gane quien gane, el país tiene que seguir adelante. Así que es tiempo de ser más tolerantes, porque quien piensa distinto no es un enemigo. En el Perú, felizmente, existe democracia, libertad de expresión, y todos podemos dar nuestros puntos de vista sin que se nos reprima. En otros países con regímenes de corte dictatorial, el que piensa distinto a los que están en el poder puede ser detenido, encarcelado y hasta asesinado.

Debemos estar orgullosos de que vivimos en libertad, un derecho conseguido con mucho sacrificio. Así que tenemos la libertad de expresar nuestras ideas sin que se nos reprima, pero también tenemos la obligación de respetar a los demás.

Por eso deben ser condenados de forma enérgica los actos de violencia contra aquellos que no piensan igual. Creo que es necesario recordar algunos valores fundamentales que algunos peruanos, movidos por la pasión electoral, han olvidado:

  • Tolerancia: Es el valor que concede dignidad, libertad y diversidad en una sociedad, asumiendo que todos somos diferentes. Significa abrazar opiniones, estilos de vida y creencias diferentes a los nuestros para relacionarnos como seres humanos.
  • Libertad: Está íntimamemte relacionada con el respeto y la responsabilidad. Cuando una sociedad no tiene libertad se vuelve represiva y dictatorial, limitando la realización personal y social.
  • Respeto: Es la capacidad de reconocer, apreciar y valorar a los otros, teniendo en cuenta que todos somos válidos. Requiere de reciprocidad, lo que implica derechos y deberes para todas las partes.
  • Amor: Es fundamental, porque nos impulsa a velar por el bienestar y felicidad del otro.
  • Justicia: Busca el equilibrio entre el bien personal y el de la sociedad. Implica conjugar la libertad individual y la igualdad.
  • Equidad: Es tratar a todos por igual, sin importar su raza, clase social, sexo o religión. Es necesaria para reforzar el respeto a las características particulares de cada individuo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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