Amistades peligrosas

El fotógrafo Gary y la Seño María reflexionan por qué es importante escoger bien a las personas a las que brindamos nuestra confianza.

Juan Diego Álvarez, novio de Melissa Loza

Juan Diego Álvarez, novio de Melissa Loza

Juan Diego Álvarez, novio de Melissa Loza

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Seño María

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pescado frito con papas nativas doraditas, una porción de arroz blanco, ensalada de tomate y lechuga y, para tomar, una chicha morada fresquecita.

“María, la falta de consejos, el poco criterio o la mala cabeza de muchos jóvenes los hace elegir malas compañías que casi siempre terminarán perjudicándolos de una u otra forma. El caso de la modelo Melissa Loza me parece aleccionador , pues su novio, apodado ‘Perrillo’, fue capturado por agentes de la Dirandro como sospechoso de la venta de marihuana. Este escándalo afecta, como mínimo, la imagen pública de Melissa, una chica conocida por ser trabajadora, deportista y madre de una linda hija.

Ojalá no se vea envuelta en un problema más grave. Por eso digo que hay que saber elegir a las personas con quienes nos rodeamos. Debemos fijarnos muy bien antes de dar a otro nuestra confianza. Ahora que comienza el colegio, este mensaje va especialmente para los escolares, que hoy, en tiempos de Internet, smartphones, chats y redes sociales, se ven expuestos a terribles peligrosos, pues en las redes acechan abominables delincuentes, como violadores sexuales, asesinos, vendedores de drogas, extorsionadores, secuestradores y tantas otras lacras que no tienen ningún reparo en dañar la inocencia de un niño. Los adolescentes y jóvenes, aun los mayores de edad, también corren graves riesgos.

¿Acaso no es común que violadores que fingen ser amigos de jovencitas, a las que conocen incluso durante años, en realidad estén esperando la primera oportunidad para drogarlas y así abusar de ellas? Por eso las chicas, si van a ir a una reunión, deben ser desconfiadas y estar alertas con lo que beben y comen. Nunca ir solas, sino con alguien de su total confianza, como una hermana o hermano, que no se atreva a irse de la reunión dejándolas solas. Los padres deben conversar bastante con sus hijos, de manera abierta, en un ambiente de amor y respeto, para que se ganen su confianza.

Es imprescindible enseñarles valores desde chiquitos, como la honestidad, el amor al trabajo, la solidaridad, la honradez y el respeto a los demás. Deben imponer disciplina, reglas de conducta, horarios de llegada y hacer un esfuerzo por conocer a sus amistades de manera personal. También ayuda propiciar un acercamiento con los padres del círculo de amigos de sus hijos, pues así podrán tener más éxito en el tema de la seguridad. Los hijos, sean estos niños, adolescentes, jóvenes o adultos, deben siempre escuchar con respeto y obedecer a sus padres, pues estos tienen la ventaja de haber vivido más. ¿Y quién puede querer el bien para un muchacho más que sus padres?”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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