Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su sabroso piqueo criollo (carapulcra, olluquito con carne y ají de gallina) con arroz bien graneadito y bastante rocotito molido. Para tomar pidió una jarra de chicha morada al polo, pues el calor está insoportable.

“María, me tocó salir de comisión con la gente brava de Policiales y comprobé ‘in situ’ que los asaltos en Lima siguen en aumento y se han vuelto mucho más violentos. A los delincuentes no les importa meter bala con tal de hacerse con su botín. Un ejemplo de este feroz accionar criminal son ‘Los Malditos de San Miguel’, banda de venezolanos. Según la Policía, estos indeseables ‘reglaban’ a sus víctimas. Veían qué llevaban: costosos celulares, joyas o relojes de lujo. Las seguían como león hambriento a su presa y en un descuido se arrojaban sobre ellas. Y si encontraban resistencia, les disparaban sin misericordia. Otro caso es el de Juan Quesada Tiburcio, quien tras recibir un impacto en la cabeza dentro de un bus, en San Juan de Miraflores, dejó de existir tras una penosa agonía. Testigos afirman que ladrones venezolanos dispararon. Ante todo esto, expertos en seguridad aconsejan:

  • Restaurantes, pollerías, chifas, cafés, hoteles y otros establecimientos están en la mira de delincuentes.
  • Sea usted dueño, trabajador o cliente, no se descuide de lo que sucede alrededor ni de sus pertenencias.
  • Hay negocios que han sido asaltados dos, tres y más veces; deben reformular su análisis de riesgo (puntos débiles y qué sistema de seguridad podría mejorar su protección: alarmas, cámaras de videovigilancia).
  • Esté alerta. Los malhechores ahora rondan incluso de terno y corbata o se movilizan en modernos autos.
  • No deje mucho dinero en la caja registradora ni en la caja fuerte. Si es cliente o comensal, procure no llevar más de una tarjeta de crédito.
  • Si escucha balazos, no se asome ni vaya a averiguar. Trate de ponerse a buen recaudo.
  • Si está en la calle, tírese al piso cubriéndose la cabeza con ambas manos. Si lo acompañan niños, protéjalos con su cuerpo. Si se encuentra en casa, aléjese de puertas y ventanas que den al exterior. Un clóset, baño u otra habitación sin ventanas son sitios protegidos. Si está en un vehículo, agáchese hacia el piso.
  • No trate de enfrentar a los delincuentes. El impulso de defender la propiedad que tanto costó puede salir más caro, porque podría significarle la vida.
  • Tenga a la mano los números de emergencia (bomberos, hospitales y otros) y aún si no tiene esperanza de recuperar lo perdido, denuncie (podría ayudar a la captura de bandas de delincuentes)”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.