Chotillo acaba mal el año

El famoso doctor Chotillo le contó una nueva desventura al Chato Matta y acabó mal el 2018 para variar.

Seño María

El doctor Chotillo no esperaba esto.

El doctor Chotillo no esperaba esto.

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Seño María

El Chato Matta llegó al restaurante por un poderoso caldo de gallina con presa grande, papita amarilla, dos huevos, limón y rocotito molido. También se pidió un emoliente con linaza tibiecito. “María, me mandó un mensaje por wasap el famoso doctor Chotillo. ‘Chatito, hace tiempo que no nos juntamos, vente a mi depa privado. Tengo un ron Cartavio XO que huele riquísimo, y unos puros cubanos que me traje de Santo Domingo’.

Dejé mi carrito y me fui volando. Cuando llegué, ya estaba avanzado. ‘Causita, estuve llamando a Pancholón, pero no me contesta el celular. Siempre me dice que está en diligencias con una gente brava, pero parece que sigue resentido conmigo y todo por unos dólares. Por un sencillo se araña. La verdad es que me envidia porque yo ahora paro solo en lugares VIP, en el hipódromo de Monterrico, Mamacona, en discotecas fichas como ‘Open’ y ‘Bazar’ y él no sale de sus cantinas, donde hacen chanchita para una caja de cervezas. Chato, estoy ganadazo, los futbolistas me buscan para que los opere, soy una celebridad. ‘Doc, ¿cómo es eso de la patadita debajo de la mesa y el dame que te doy?’, me preguntan empresarios y gerentes’.

Después se puso a cantar un tema de su cantante favorito, Josimar. ‘A una tramposa como tú/ que por día miente tanto/ y que promete serme fiel, mientras me estaba engañando... Con la misma moneda te pagué, infeliz/ ahora vas a saber lo que es ir por ahí...’. Chatito, voy a despedir el 2018 en la terraza de uno de los hoteles más caros de Lima, pero mi novia, la escultural Merly, me tiene enfermo con sus celos, así que me escapé con el cuento de una operación urgente.

La tentación es grande. Hace unas semanas conocí en un salsódromo a una morochita que tuvo un paso fugaz por la televisión. La caderona miraba a mi sitio y me hacía ‘quecos’. Bajé y la hice subir con una amiga. En una me dijo al oído: ‘Si eres médico y operas, quiero que me lo hagas sin anestesia’. Asu, se mandó en una. A la media hora estábamos chapando en la pista y, a las 2, en un hotelito de Miraflores. Todo iba de maravillas, pero cometí un error. Tal vez por los tragos me dio el teléfono de su casa y me advirtió: ‘Solo en las mañanas a mi casa, nunca en la tarde, menos en la noche’.

Hicimos el amor dos veces más y, francamente, me enamoré. Al día siguiente no contestaba su celular ni me llamaba. Averigüé su dirección y una noche cuando estaba borracho y me acordé de ella, me fui a buscarla a su casa. ¡Jeny, Jeny!, grité como loco. Salió un zambo con cara de ‘nacho’. No me dijo nada, de frente ‘pummmm’... caí al piso. Felizmente, era de noche y pude escapar. Chato, estoy traumado, pero no puedo controlarme, cada vez que veo a una mujer, imagino que está conmigo en La Posada. ¡Soy médico y no puedo curarme!’” Pucha, ese Chotillo no parece un doctor famoso. Es igual de sinvergüenza que Pancholón. Me voy, cuídense.

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