‘Cigarrito’ y la española

El fotógrafo Gary comparte con la Seño María una interesante historia más de ‘Cigarrito’, el veterano periodista de Política.

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La Seño María

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un lomito saltado con papas serranitas crocantes, arroz graneado y una jarra de agua de camu camu. “María, llegó a la Redacción el veterano periodista de Política, ‘Cigarrito’. Vestía polo negro de las motos ‘Harley-Davidson’, pantalón pitillo, botas negras y tenía su infaltable pucho en la boca. ‘Gary, me vine de la selva para la Cumbre de Lima en abril. Muchos periodistas extranjeros que llegarán a cubrir ese evento son mis amigos, no olvides que yo era el alma en las reuniones de corresponsales extranjeros, en la barra del hotel ‘Country’, en el ‘Koricancha’ del ‘Sheraton’ o en el ‘Juanito’ de Barranco. Tenía dos amigazos gringos: Perry, de Miami y Johnathan, de Inglaterra. Los tres estábamos atrás de Arantxa, la bella española enviada especial de una conocida agencia. A todos lados íbamos los cuatro. Perry y Johnathan me habían humillado una noche. En su pésimo castellano, el primero me dijo: ‘Cigarrito, no te hagas ilusiones con Aranxa, ella está en otro ‘level’, para un corresponsal inglés o norteamericano. Tú, como peruanito, estás en pierde con nosotros’. Aranxa era bien coqueta con los tres y nos decía por separado. ‘No me presionen, los tres tienen algo que me gusta’. Eso nos desquiciaba más. Pero Johnathan y Perry comenzaron a jugarme sucio.

Me llamaban por la noche: ‘Cigarrito, hay un atentado en la embajada de Japón, nos vemos allí. Clic’. Yo llegaba y no había nada. Tenía que hacer algo o la españolita terminaría en el hotel de uno de esos gringos traidores. En ese tiempo mi promoción de la universidad, Lucho Paredes, era el productor general del noticiero nocturno más sintonizado. Tenía gran credibilidad. Ese día me dije: ‘hoy campeonas con Aranxa, sino no te llamas Cigarrito’. Cité a las diez de la noche a los dos rubios en la ‘Media naranja’, en Miraflores. Era 28 de diciembre. Por la mañana me reuní con Lucho, mi amigo productor. Le pedí que llame a los gringos y les dé la noticia ‘bomba’: ¡¡Capturaron a Abimael Guzmán que estaba escondido en una residencia de La Molina y se encuentra detenido en la avenida España!! Ambos se volvieron locos. Los iban a matar en sus diarios si no tenían la ‘pepa’. Se fueron volando en un taxi. Me maté de la risa y me tomé una caipirinha para esperar a Aranxa. Ella llegó vestida para enamorar, en minifalda, bellísima. ‘¿Y Johnathan y Perry?’, preguntó. ‘No soy chismoso, pero están con dos secretarias de la embajada de Estados Unidos. Creo que se fueron a una discoteca’. ‘Ahh, qué bonito’, bramó ella. ‘¡Y todavía me decían que se morían por mí! Algo me decía que no debía hacerles caso. Tal vez porque me estaba guardando para ti, chaval’. ‘Claro, Aranxa -respondí-, tú eres la única dueña de mi corazón. O tú o nadie’. Y se perdieron en la noche. Según cuenta el viejo periodista, cortó rabo y oreja. ‘Gary, ya estoy viejo, pero todavía creo que puedo campeonar con las coleguitas que vengan a la Cumbre de Lima’”. Pucha, ese señor ‘Cigarrito’ fue un gran periodista político. Lástima que por borrachín y mujeriego no guardó pan para mayo. Me voy. Cuídense.

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