Nadia de Munari fue asesinada en Nuevo Chimbote. (Aciprensa)
Nadia de Munari fue asesinada en Nuevo Chimbote. (Aciprensa)

Mi amigo, el redactor gigantón Barney, llegó al restaurante por sus frejoles con seco de cabrito y su jarrita de chicha morada.

“María, la Iglesia Católica esta conmocionada con el asesinato de la misionera laica italiana Nadia De Munari, ocurrido en la casa hogar ‘Mamma Mia ‘del barrio América del Sur, en Nuevo Chimbote. La ‘hermana Nadia’ servía alimentación a cientos de niños pobres del populoso distrito chimbotano. Pero fue encontrada en medio de un gran charco de sangre y hasta ahora no hay pistas de quién o quiénes la asesinaron. El obispo de Chimbote, monseñor Ángel Francisco Simón Piorno, hizo un llamado a los ‘tigres’ de la Dirincri: ‘Espero que hagan un buen trabajo de investigación para saber quién fue el asesino y cuál fue el móvil para destruir a una mujer cuando aún tenía 50 años de vida’.

María, este caso seguramente traerá repercusiones por la ferocidad con la que De Munari fue asesinada, con un machete, la noche del 20 de abril, cuando todos los habitantes de la Casa Hogar se fueron a dormir. La hermana era muy querida, pues estaba encargada de los seis jardines de infancia y los comedores de la ‘Operación Mato Grosso’, en los asentamientos humanos más alejados y vulnerables del distrito de Nuevo Chimbote.

Al llegar a la redacción me encontré con el mítico periodista de policiales ‘El Sonámbulo’, que me habló del caso. ‘Este asesinato traerá cola en muchos aspectos. Las congregaciones religiosas que hacen trabajo misionero en nuestro país pueden abandonarlo si ven que no hay seguridad y sus vidas corren peligro. Ha sucedido en otras latitudes como México o El Salvador. El deceso de la misionera me hace recordar la muerte de otra monjita extranjera, la hermana Sawyer, en la fuga del penal de Lurigancho donde murieron también siete reclusos y un policía en diciembre de 1983, después de una balacera con la desaparecida Guardia Republicana. Aquella vez los reclusos capturaron una ambulancia y tomaron de rehenes a las monjitas y a la popular ‘Gringa Inga’, del recordado programa ‘Trampolín a la fama’. La ‘gringa’ trabajaba como voluntaria con las misioneras’.

El Papa Francisco ha expresado firme desaprobación por el acto de violencia, ofreció oraciones por el descanso de De Munari y recordó que numerosos misioneros han perdido la vida en su servicio al Evangelio y “a los más necesitados e indefensos”.

El crimen de Chimbote debe aclararse porque estas valientes y abnegadas ciudadanas extranjeras dejan una vida de confort en sus países del primer mundo para vivir en barriadas compartiendo la precariedad con los más necesitados del mundo. Ese sacrificio debe ser valorado y la policía tiene que agarrar a ese maldito que la asesinó'”. Pucha, qué terrible noticia.

Me voy triste, cuídense.