Estafas de amor
Estafas de amor

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín saltado de carne, con su papita frita, cebollita cortada en gajos, tomate y su toquecito de sillao. Para tomar, una jarra de chicha morada heladita. “María, me quedé sorprendido por el caso de esa y les sacó varias decenas de miles de soles con el cuento de comprar un departamento o casa para irse a vivir.

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No solo eso, también chocó con los familiares de sus eventuales parejas, a quienes pidió prestada plata a cuenta de recibir unos devengados de su trabajo en las Naciones Unidas. La mujer, de 40 años, subía sus fotos a Tinder, donde se mostraba bien maquillada y atractiva. Incluso, a uno de ellos lo citó en el exclusivo restaurante ‘La Huaca Pucllana’, Miraflores, donde para dar la impresión de ser una persona con grandes recursos, ella pagó la cena. Haciendo uso de su sensualidad, al poco tiempo ya estaba viviendo con él.

No pasó mucho tiempo para proponerle comprar un departamento a medias. La víctima le entregó dinero para la inicial y luego durante varios meses le dio para las cuotas. Nunca había comprado nada. Es más, en el mismo lapso conoció a otro empresario y le hizo lo mismo. Las investigaciones señalan que la mujer tiene varias denuncias por lo mismo.

Hay que tener mucho cuidado con esos aplicativos. Los delincuentes están ahora por todas partes. Están al acecho de incautos para sacarles dinero. En este caso, las víctimas no sufrieron daño físico. Pero en otros, las mujeres u hombres que contactaron por ese aplicativo terminaron pepeando a sus víctimas, dejándolas en grave estado de salud. Y todo para vaciar sus departamentos o casas. También vaciaron sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito.

El año pasado se dio el caso de un hombre que conoció a otro en un sitio para homosexuales. El sujeto terminó matando a su víctima y también a su mamá tras ingresar a su casa. La modernidad ha cambiado nuestra manera de conseguir pareja. Lo normal es que uno la encuentre en el barrio, en el trabajo, en los centros de estudio o que nos la presente algún amigo en una fiesta.

Y luego empezaban las salidas al cine, a bailar o a pasear. El enamoramiento era lento. Recién varios años después uno pensaba en casarse o vivir juntos. En esta modernidad, las personas parecen apuradas para todo. Hasta para el amor. Esta es una decisión muy importante, pues significa compartir la vida junto a otra persona ‘hasta que la muerte los separe’.

Entonces, hay que pensar mucho antes de meter a alguien a nuestra casa. O a decidir vivir juntos y hacer compras comunes. En esta vida no vale confiarse, mucho más de extraños. Yo soy un antiguo, prefiero conocer muy bien a alguien antes de darle confianza”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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