Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante después de una intensa jornada de trabajo con su amigo ‘Barney’. Nos llamó antes y se llevó una porción doble de carapulcra con chanchito, arroz blanco y rocotito molido. “María, cada cuarto domingo de julio los peruanos celebramos el Día Nacional del Pisco, nuestra emblématica bebida de bandera y de la cual nos sentimos orgullosos.

El pisco, el único y verdadero, es producido en los cálidos valles de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna, y tiene normas de producción que lo hacen un licor único en el mundo, pues como dice Johnny Schuler en ‘Historia del pisco’: ‘Perú es el único productor que usa el jugo y mosto, ya que todos los demás los usan para producir sus vinos, volviendo a hidratar, fermentar y destilar la materia residual (hollejo, orujo).

La grappa italiana, el orujo español o el tzipouro griego son hechos con hollejo. Aquí radica el carácter del pisco del Perú. Su estructura aromática y su complejidad en la boca. Características que lo diferencian de los demás aguardientes de uva del mundo’. En el Perú no se ha producido el pisco por un mero sentido comercial, sino que existe orgullo en el respeto a las formas tradicionales de producción que aseguran su calidad.

Aunque el pisco no es una bebida tan comercial como el whisky, desde hace siglos ya era exportado a Estados Unidos, Inglaterra, España, Portugal y otros países solo para el consumo de los entendidos, como un lujo de aquellos con el paladar sensible.

Por ello, es increíble la desfachatez de nuestros vecinos del sur, los chilenos, que luego de años de intentar apoderarse, a la mala y sin nada de vergüenza, de la palabra ‘pisco’, ahora quieran compartir la denominación de origen de nuestra bebida de bandera. ¡Qué tal frescura! Y es que los sureños no soportan que varios países importantes del mundo, como la India, ya reconozcan al Perú como el único que puede fabricar y producir esta bebida espirituosa.

La palabra quechua pisco (que designa a las aves pequeñas) existe en el Perú desde hace unos dos mil años, muchísimo antes de la llegada de los españoles. El pisco siempre fue peruano, pero debemos reconocer que por la dejadez de nuestras autoridades la legislación local recién lo reconoce como denominación de origen desde 1991.

Los chilenos ansiaron, durante décadas, adueñarse del nombre y del prestigio de nuestro licor. A tanto llegó su angurria que en 1936 le cambiaron el nombre a un pueblito llamado ‘La Unión’ y le pusieron ‘Pisco Elqui’. Se inventaron un pueblo llamado ‘Pisco’ para ponerle ese nombre a su feo trago y así hacerlo parecer ‘legal’. Debemos mantenernos alertas para defender lo nuestro”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.


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