Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de res suavecito con papitas, arroz graneado y, para tomar, una manzanilla calientita. “María, en los últimos días se viene dando una gran discusión, sobre todo en redes sociales, por los contenidos audiovisuales que deben o no deben consumir nuestros niños y adolescentes.

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Es a raíz de la advertencia que Cineplanet hizo en la sinopsis de la película animada ‘Lightyear’, de Disney, donde señalaba que había imágenes de ‘ideología de género’, pues dos chicas se dan un beso. Ese solo anuncio bastó para que se desate una tormenta en redes, donde muchos ‘progresistas’ calificaron a los directivos de la cadena de cines de ‘homofóbicos’ y ‘discriminadores’.

Pero como ya te comentaba el otro día, creo que todo padre tiene el derecho de saber lo que sus hijos menores de edad ven y escuchan. El que cree que no hay ningún problema con que dos chicas se den un beso, pues que lleve a sus pequeños. Nadie se lo impide. Y el que considera que es mejor que sus niños aún no lo vean, pues no va y punto.

En los dos casos, los padres deben tener el derecho de decidir libremente, sin ser objeto de presiones, críticas y mucho menos de insultos. Por eso, es importante el rol de los padres en la formación de sus engreídos. En primer lugar deben tratar de informarse lo más que puedan, para hablarles y explicarles sobre lo bueno y lo malo que hay en redes, la televisión, el cine.

Así como nos preocupamos por lo que comen, pues siempre queremos que sean alimentos sanos para que no se enfermen, igual de importante es tener cuidado con lo que dejamos que vean y escuchen, pues hay demasiada violencia física y verbal, películas sangrientas, burlas hacia el que es distinto y una perniciosa adoración a lo material, al dinero y a la diversión.

Los niños y adolescentes son personas en formación, física y emocional, así que necesitan ser guiados y escuchados con mucho cariño, comprensión y respeto. Sin ser objeto de mofa porque sus ideas nos puedan parecer ‘tontas’. Las imágenes que ven en las pantallas electrónicas los afectan de manera distinta que a un adulto.

Es obligación de papá y mamá velar por lo que miran, aunque cada vez sea más difícil por la facilidad con que esas imágenes les pueden llegar por la televisión, la computadora, la tablet o el celular, ya sea en casa o con los amigos. Por eso decía que es fundamental hablar con los chicos para que entiendan y sepan ellos mismos poner barreras, ya que es imposible estar a su lado todo el día”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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