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Man Bok Park y Mendocha

Malcom Mencdocha apenado por el reciente deceso de su amigo, el genial técnico coreano Man Bok Park, el mismo que llenó de gloria al vóley peruano.

Mendocha y Man Bok Park

Mendocha y Man Bok Park cuando le regaló un disco de jaranas peruanas.

Mendocha y Man Bok Park cuando le regaló un disco de jaranas peruanas.

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Seño María

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un rico tacu tacu de pallares con lomito al jugo encima, ajicito molido y, para tomar, una jarrita con agua de carambola al tiempo.

“María, llegó a la Redacción mi amigo, el periodista y marketero ayacuchano Malcom Mendocha. Elegantemente vestido, me contó sus experiencias con otro de los grandes personajes: el maestro Man Bok Park. ‘Gary, me dijo, me apena mucho el reciente deceso de mi amigo, el genial técnico coreano Man Bok Park, el mismo que llenó de gloria al vóley peruano. Recuerdo que como promotor de Sono Radio acudí al Hotel Crillón, en la avenida La Colmena, donde él concentraba con sus ‘Chicas de oro’. Ahí no había saliditas, porque ‘Mister Park’, inclusive, fue sargento en su país. Para motivar el alma deportiva les llevé discos de vinilo y tuve suerte, pues me recibió en su habitación con un apretón de manos que me hizo temblar. Vestía su inconfundible buzo de lana con un inmenso escudo nacional.

Cuando abrió la caja, ‘Las grandes jaranas’, exclamó: ‘¡Esta música queriendo escuchar y bailar!’. Sentí orgullo y me arriesgué a bailar un poquito. Sonrió y hasta se animó a dar unos pasitos de vals, mirando al cielo.

En la puerta del hotel, un grupo de escolares con cuadernos en mano pedían autógrafos. Entonces, él sacó varias pelotas, las firmó y las lanzó con suave mate. También recuerdo mucho que estuve en la cancha del Coliseo Amauta cuando se logró el Subcampeonato Mundial. A la salida, le regaló su maletín a un anciano cuidador de carros. Yo seguía tan contento que me fui a celebrar al Parque Central de Miraflores. Fue histórico y nadie lo olvidará. Ese gran hombre, quien también fue químico farmacéutico, nos regaló las madrugadas más felices y trajo a casa la presea de plata de los Juegos Olímpicos Seúl 88. En el estadio Nacional, mirando sus ‘Laureles Deportivos’, una morena madre iqueña le dijo llorando: ‘¡Gracias, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional!’. Imposible olvidarlo.

Maestro y guía, pero el partido terminó”. Pucha, el señor Malcom Mendocha tuvo suerte de conocer a grandes personajes. Man Bok Park está en el cielo. Me voy, cuídense.

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