Intevención a La Cabaña de SJL. Foto: Andrés Paredes/GEC
Intevención a La Cabaña de SJL. Foto: Andrés Paredes/GEC

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un caldo de cabeza con cebollita china y ají, guiso de carne y, para tomar, jugo de maracuyá. “María, increíble lo que pasó la madrugada del lunes en una discoteca de San Juan de Lurigancho. Tras la intervención de la Policía, se halló nada menos que doce armas de fuego, drogas diversas y ¡un cráneo humano que se exhibía entre los asistentes! La mayoría de los intervenidos eran venezolanos, presuntamente vinculados a mafias de asaltantes, extorsionadores y raqueteros.

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Ya basta de contemplaciones con los extranjeros que vienen a delinquir a nuestro país. Suficiente tenemos con los ladrones peruanos y vienen desde afuera a meter terror a los ciudadanos trabajadores. No hay día en que no se presente a algún maleante venezolano vinculado a un homicidio o atraco a mano armada. Este Gobierno debería ponerse los pantalones, subir a todos los hampones foráneos que captura a un barco o avión y llevarlos a su país. Hace unos meses el entonces primer ministro Aníbal Torres quiso hacer eso, pero el sátrapa de Venezuela, Nicolás Maduro, no dio el permiso para que entre el avión y por eso todos los detenidos tuvieron que ser soltados. Con tantos rateros capturados de ese país hace falta construir más cárceles, cuyo costo saldrá de nuestros bolsillos. El colmo.

Mis respetos para los miles de venezolanos que han llegado al país realmente a trabajar. Para esos médicos, cosmetólogas, economistas, ingenieros o simples obreros que se ganan el pan con su esfuerzo. Y juntan de sol a sol para mandar dólares para sus familias en su empobrecido país, destruido por esa ideología chavista que solo ha traído atraso, corrupción y hambre. Las autoridades de migraciones deberían ser más drásticas en las fronteras y aeropuertos. Extranjero con antecedentes no debe ingresar al Perú. Así de claro. Y los indocumentados, tampoco. Igualmente, foráneo que comete el delito más leve, debe ser enviado de regreso a su país de origen de inmediato. No debemos estar con contemplaciones, más aún en esta época de crisis en que no hay trabajo, la comida sube de precio y la gasolina se fue a las nubes.

El presidente Pedro Castillo debe cumplir su promesa de botar del Perú a los extranjeros que delinquen. Y no esperar que suceda lo del otro día en el tranquilo puerto de Ilo, en Moquegua, donde integrantes de la mafia ‘Tren de Aragua’ asesinaron a balazos a un policía durante una intervención. La población indignada pide que se vayan todos los venezolanos. Desde que hampones de ese país llegaron, hay bastante inseguridad. Estos indeseables han empezado a pedir cupos, asaltar a mano armada y a matar por encargo, además de armar prostíbulos en varios sitios. Desde que llegaron, las calles ya no son seguras. Y así sucede en muchos sitios del país. ¡Ya basta!”. Pucha, mi amigo Gary tiene razón. Basta de mano blanda. Me voy, cuídense.mano dura con rateros

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