La Seño María: Muchas redes y pocos libros (Foto: iStock)
La Seño María: Muchas redes y pocos libros (Foto: iStock)

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una sopita wantán, arroz chaufa y, para tomar, chicha morada. “María, las redes sociales se han convertido en parte esencial de la vida de los adolescentes en el Perú y todo el mundo. Casi no hay muchacho que no tenga un smartphone y también los aplicativos más recurrentes, como WhatsApp, Facebook, Instagram o TikTok.

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Aunque ciertamente esta última, llegada de China, es la más usada por adolescentes que pugnan por subir o ver todos los días pequeños videos. Hasta se sientan a comer con el aparato. La otra vez uno de mis hijos fue a una fiesta en mi barrio y cuando pasé por ahí vi a casi todos sentados en la sala viendo su celular.

¡No conversaban entre ellos! Preferían mostrarse lo que estaban viendo. En mi época, cuando iba a un tono de inmediato empezaban las bromas, la chanza y el baile. No podía haber reunión sin baile. Yo creo que las redes sociales, como moda, están bien. Las modas cambian. Lo que no debe pasar y está sucediendo es que los chicos dejen de estudiar por estar metidos día y noche en el Instagram o TikTok.

Ayer viajaba en un micro y escuché que una chica de unos 14 años le decía a otra que en su colegio muchos estudiantes pedían ir al baño para ver sus estados en el celular. Es como un vicio y puede desembocar en algo malo si los padres no intervienen y ponen punto final a este problema.

Ahora hay aplicaciones, como Family link, que hacen un control parental sobre lo que ven los muchachos. Y restringen los horarios de uso y hasta limitan los temas. Eso está muy bien. En este mundo tan competitivo, los estudios van a hacer la diferencia entre un buen o mal profesional. No dejemos que nuestros hijos se pierdan por no ejercer un control sobre ellos. Aquí les dejamos unos consejos para evitar esto:

- Limita las notificaciones. Las redes sociales buscan que los usuarios siempre estén en uso constante de esas aplicaciones. Esto lo vuelve adictivo porque uno se muere de la curiosidad por saber qué le han enviado.

- Establece un horario y sé estricto para que tus hijos revisen sus redes. De esa manera dedicará su tiempo a lo realmente importante: los estudios.

- Acostúmbralos a que, por lo menos una vez a la semana, apaguen el aparato todo el día. Algo así como una purga del vicio.

- Elimina los aplicativos de redes sociales de sus celulares. Que lo hagan en la pc. Así eliminas las ganas de visitar Instagram o Twitter.

- Como padre, debes aprender sobre cómo funcionan las redes. Así evitarás que tus hijos, que saben más, ‘te la hagan’. Mi amigo Gary tiene mucha razón. Hay que evitar que los niños se pierdan. Me voy, cuídense.

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