Es mejor no exponer a los miembros vulnerables de la familia.
Es mejor no exponer a los miembros vulnerables de la familia.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un rico cau cau con arroz blanco graneadito, rocotito molido y una jarra de chicha morada fresquecita. “María, hoy ya será Nochebuena, recibiremos la Navidad, que es la fiesta más esperada de cada año, con incomparable mensaje de amor, unión y paz. Nuestros niños, pese a todo el confinamiento, la viven con ilusión y el entusiasmo que muchas veces los adultos han perdido por las preocupaciones, momentos difíciles y diversas situaciones. Cada Navidad es especial, y esta lo será aún más.

Son muchos, demasiados, los hogares golpeados por la pérdida del trabajo, el cierre de negocios o la irreparable pérdida de seres queridos. Esta pandemia ha arrebatado al mundo más de un millón 700 mil vidas. Perú también lo sufre, y hay familias con la angustia de tener hospitalizados a mamá, papá, un hermano, el tío, primo, el amigo… Todo eso se va a sumar a la distancia física, al no poder reunirse como otros años… ni siquiera darse un abrazo. Pero no debemos dejarnos vencer por el desánimo y la desesperanza.

Erick Pérez Vázquez, psicólogo de EsSalud, señala que este mes han aumentado las consultas médicas por estrés, depresión y ansiedad por la pérdida de seres queridos a causa del coronavirus, la falta de empleo, la preocupación por el futuro y la salud, conflictos personales y por no tener recursos para compras navideñas. “Pero valorar la vida y a las personas que nos rodean debe ser el mejor regalo de Navidad”, remarca.

Vanessa Herrera, psiquiatra del Ministerio de Salud, también indica que la pandemia nos debe hacer repensar y poner todo en nueva perspectiva. “Valoremos mucho más nuestros lazos de afecto”, sostiene.

Los especialistas aconsejan:

  • Valorarse más y valorar nuestro presente.
  • No angustiarse ni presionarse por no tener la mesa llena, la casa adornada o los regalos que deseaba.
  • Invitar a familiares a una reunión virtual, con videollamada por WhatsApp o conectándose con Zoom o el Meet.
  • Unión aun con la distancia: Compartan recuerdos de anécdotas divertidas, canten villancicos, oren.
  • Reconciliación. Ceder ambos. Saber perdonar y pedir perdón. Dejar el resentimiento, la pelea, el rencor.
  • Atención a cualquier manifestación de tristeza prolongada y frases de eliminación de algún miembro de nuestra familia, para buscar ayuda.
  • Si un ser querido falleció: Colocar en un espacio especial de la casa la imagen de esa persona no para el dolor sino como detalle a su vivo recuerdo. Se fue físicamente, pero seguirá en su amor, valores y enseñanzas.
  • No olvidar el motivo real de esta celebración: el nacimiento de Jesús y su infinito amor”. Gary tiene razón, pasemos en familia una bonita Navidad. Me voy, cuídense.

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