Padres separados

Esta vez la Seño María y el fotógrafo Gary conversan sobre un tema muy delicado, el sufrimiento de los hijos por las peleas de los padres. 

Seño María

Los pequeño son los que más sufren con las peleas de los padres

Los pequeño son los que más sufren con las peleas de los padres

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Seño María

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por unos frejoles con seco, arroz blanco graneado, sarsa criolla y para la sed, un juguito de mango. “María, es triste cuando los padres separados no pueden ponerse de acuerdo sobre el cuidado de sus hijos y se atacan, se ofenden y al final, con tanta pelea, el amor que se tenían muere y en su lugar se profesan un odio muchas veces ciego, intenso.

Lo peor es que en medio de esa guerra están los hijos, quienes sufren demasiado con esas peleas y quedan marcados para siempre por esos terribles momentos. Los padres no podemos ser tan inconscientes. Nuestra obligación es dar a los hijos una niñez segura, feliz, y mucho depende de que tengan a sus padres juntos, en un hogar bien constituido en el que reinen la armonía, el amor y el respeto. Pero si el matrimonio fracasa, ellos sufren más. Muchísimo más que la pareja. ¡Y encima los padres los ponen en medio de una guerra llena de odio y hasta violencia!

Algunos consejos para padres separados, con el fin de que no hagan desdichados a sus hijos:

Los hijos tienen derecho a recibir una imagen ‘limpia’ de la madre y del padre. Nada de ataques a la expareja, de hacerla quedar mal. El menor será el más afectado.

A los hijos les corresponde ver a sus dos progenitores, sin ningún tipo de limitación. Los que se separan son los padres. Los hijos no se separan de estos. Los chicos, especialmente los más pequeños, necesitan a su padre y a su madre.

Los hermanos tienen derecho a vivir juntos. Los hermanos son fundamentales porque viven la misma situación. Pueden comprenderse, apoyarse. ¡Ellos se aman! Además de padres separados, no hay que hacer sufrir más a los hijos apartándolos de sus hermanos.

Evitar las discusiones.
Delante de los chicos, los padres deben tratarse con respeto y hasta con cariño. Si quieren discutir, háganlo lejos de ellos.

No al chantaje emocional. Evitar siempre frases como ‘prefieres estar con tu madre y no conmigo’.

Ocuparse de las necesidades de los hijos.
Las emocionales, afectivas, de vestido, higiene, salud. Los padres deben ser responsables con sus obligaciones económicas, para que, si es posible, los chicos puedan seguir asistiendo al mismo colegio, mantengan sus actividades extracurriculares y hagan las salidas que hacían con su madre o con su padre normalmente.

Darles seguridad. Es importante hacerles saber que sus necesidades económicas siempre serán cubiertas. Mientras más grandes son, más miedos sentirán.

Acordar turnos y rutinas. Los padres deben trabajar juntos en la educación de los hijos. Informarse de lo que pasa a los chicos e involucrarse en su formación”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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