Mi amigo Gary llegó por su seco de cordero con frejoles y una jarrita de limonada frozen.

“María, nos acercamos al fin de año y es tiempo de hacer un balance de nuestros logros y lo que no pudimos conseguir, para proyectarnos hacia una nueva etapa. Pasada la fiesta de la Navidad empieza la expectativa y los preparativos de un nuevo año, con el entusiasmo de apuntar a nuevas metas y objetivos.

Muchos tendrán en mente viajar a su destino soñado, cambiar de trabajo, ponerse en forma, comprar bienes y hasta encontrar el amor verdadero. Henry Ford decía: ‘Antes que cualquier otra cosa, estar preparado es la clave del éxito’. Y tenía mucha razón. Para arrancar con el pie derecho, es necesario mirar hacia atrás y planificar.

Según diversos estudios, en enero las personas llevan bien sus propósitos, pero a partir de febrero la situación cambia, cuando el entusiasmo y las intenciones empiezan a bajar. Por eso, antes de empezar a desarrollar nuevos proyectos es recomendable reflexionar sobre todo lo que se tiene entre manos ahora mismo, liberarse de cosas innecesarias y apuntar hacia los objetivos con pie firme. Aquí te dejo unos tips para tus lectores.

  • SÉ REALISTA. Piensa en objetivos que verdaderamente se puedan cumplir. Las metas deben ser específicas, claras.
  • DISEÑA UN PLAN. Identifica los recursos, mecanismos y estrategias que necesitas para hacer tu meta una realidad.
  • BUSCA APOYO. La familia, pareja o amigos pueden acompañarlos durante el proceso del cumplimiento de los propósitos.
  • ENFÓCATE EN TUS OBJETIVOS. Es necesario adoptar nuevas pautas de comportamiento optimista.
  • CONCÉNTRATE EN EL PRESENTE. Aprovecha el día a día y pisa tierra. Es necesario ser realista y objetivo.
  • FIJA UN TIEMPO LÍMITE. Según sea el objetivo, pueden ser días, semanas o meses tope. Así se creará un sentido de urgencia que nos pondrá en acción. Es necesario establecer etapas para ir paso a paso.
  • EVALÚA CADA PASO. Es la forma en la que puedes saber si vas en la dirección correcta y te estás acercando a cumplir tus propósitos. De esta manera podrás corregir lo necesario y optimizar tu plan.
  • PRÉMIATE. Cada vez que cumplas una etapa de tu plan y especialmente cuando llegues a tu meta principal, felicítate dándote un gusto, algo satisfactorio para ti. Así aumentarás tu motivación y autoestima.
  • TERMINA LAS COSAS PENDIENTES. Es difícil avanzar si se gastan energías en asuntos que tienen un retraso”. Tiene razón mi amigo Gary. Es importante la planificación. Feliz Navidad para todos. Me voy, cuídense.

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