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Personas tóxicas

En esta ocasión, la Seño María y el fotografío Gary nos traen unos buenos consejos para reconocer a las personas tóxicas. Aléjate de ellas. 

Seño María

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por unos tallarines verdes con un bistec montado y, para la sed, una chicha morada. “María, todos queremos trabajar, estudiar o hacer cualquier otra actividad en paz, sin malas vibras ni estrés. Pero muchas veces no se puede por culpa de personas tóxicas que están a nuestro alrededor y que con sus actitudes causan malestar. Este asunto es más importante de lo que se puede creer, pues en los centros de labores este tipo de gente afecta el clima laboral y hasta la productividad.

En el plano amoroso, son desgastantes para la pareja y, en el terreno amical, provocan enfrentamientos, peleas y alejamientos. Pero identificar a las personas tóxicas muchas veces no es fácil, porque muestran una sonrisa y hasta buscan ser agradables.

Tampoco se puede considerar tóxico a alguien que siempre está de mal humor o porque en alguna oportunidad nos dijo ‘no’. Hace falta más. Por eso, algunos consejos para identificar si alguien es negativo y, de inmediato, alejarnos o reducir al mínimo los contactos que podamos tener con ellos.

- Son egocéntricos. Hablan siempre y en exceso de sí mismos. Se creen el centro de todo y siempre esperan ser tenidos en cuenta, atendidos y hasta venerados.1 Buscan ocupar el rol de víctimas. Lo hacen para ser el centro de la atención. Consiguen que los demás se ‘apiaden’ de él y asuman su defensa, con lo que así disponen y usan las energías de los demás.

- Tienen una visión pesimista. Su forma de comunicarse es a través de críticas, quejas y pesimismo. Siempre están viendo el lado negativo, la parte oscura de todo cuanto les dices o ven. Le encuentran problemas a toda solución. Hacen desaparecer la motivación y las ganas de hacer algo de los demás. También acostumbran a poner obstáculos a los otros, a emplear el juego sucio.

- Tienen falta de empatía. Son incapaces de ponerse en los zapatos del otro. Es más, ni quieren intentarlo. Con sus críticas constantes, con sus peros, provocan que el estado emocional de quienes los rodean siempre esté abajo.

- Son envidiosos. Este sentimiento los carcome por dentro. Odian a quien tiene algo que ellos desean, por lo que se sienten mal, sufren y procuran transmitir esas emociones al resto.

- Son infelices. Las personas tóxicas no son felices, carecen de inteligencia emocional. Se frustran fácilmente, no manejan la envidia, no saben canalizar la ira y no se responsabilizan de sus actos ni de sus consecuencias.

- Sufren cuando otro consigue un logro. Son incapaces de alegrarse cuando a un conocido le va bien, no lo felicitan. Y cuando a alguien la va mal, son los primeros en aparecer para remarcar el fracaso y hacer sentir mal al otro”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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