El Rey de las discotecas

El fotógrafo Gary y la Seño María horrorizados por el asesinato de un empresario de discotecas que fue asesinado por marcas.

Marcas asesinan a empresario de discotecas

Marcas asesinan a empresario de discotecas porque no llevaba el dinero que ellos querían. (Fotos: Trome)

Marcas asesinan a empresario de discotecas porque no llevaba el dinero que ellos querían. (Fotos: Trome)

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Seño María

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por sus tallarines rojos con pollo parte de pierna y su papa a la huancaína con huevito duro y aceituna. Para calmar la sed, pidió agüita de carambola heladita.

“María, llegué temprano a la Redacción y me encontré con el legendario periodista de Policiales, ‘El Sonámbulo’. Estaba preparando su clase maestra para sus alumnos de la universidad, pero me miró y cerró su cuaderno de apuntes: ‘Gary, les iba a dar una clase sobre el periodismo policial en el Perú, en base a libros de Jorge ‘Negro’ Salazar y Guillermo ‘El Gringo’ Thorndike, pero acaba de producirse un cruel asesinato en Villa El Salvador que cambió radicalmente mis planes. El empresario de discotecas  Alberto Gómez García era dueño de tres locales que dan la hora, dos en Villa El Salvador y una en San Juan de Miraflores.

El infortunado hombre de negocios salió con una buena cantidad de dinero producto solo de la venta de licores. El asunto es que los informantes de los ‘marcas’ se equivocaron. Los delincuentes pensaban que el empresario iba a retirar una fuerte suma de dinero en dólares. Pero se fueron de cara. Después de salir del banco, según la familia del fallecido, tenía planeado almorzar con su esposa y sus tres hijos en un restaurante típico. Pero se le cruzó una mototaxi y de ella bajó un hombre armado que le apuntó en el rostro y le gritó: ¡¡El dinero, carajo!! Gómez García, aterrado, dijo la verdad, que no tenía, que lo había depositado. El asaltante, sin titubear, le pegó dos tiros, uno en el pecho y otro en el brazo y salió corriendo a la mototaxi. No le robaron su reloj ni su celular, solo querían la plata.

Según testigos, el asesino era alto y tenía la pinta de venezolano. Llamé a mi amigo, el general, al que conocí cuando era un joven periodista y él un alférez de comisaría y me daba buenos datos.

Él me dijo: Estamos analizando otros casos similares. Han llegado al país bandas de asesinos venezolanos. En realidad no son ‘marcas’ propiamente dicho, pero, a veces, utilizan a sus bellas compatriotas que trabajan en los bares y discotecas, quienes le ponen a ‘los puntos’. Nuestros ‘sabuesos’ piensan que algunas de estas ‘venecas’, que trabajan en las discotecas de Alberto Gómez ‘lo centraron’. Lastimosamente para él, el asaltante, un presumible delincuente drogado y psicoseado, lo acribilló simplemente porque no tenía plata. Actuaron con total sangre fría con el pobre hombre”. Pucha, la delincuencia y la inseguridad están imparables. Ojalá el presidente y su nuevo premier hagan algo pronto. Estamos recibiendo con los brazos abiertos a nuestros hermanos venezolanos, pero se debería exigir antecedentes, pues están llegando bandas muy peligrosas. Me voy, cuídense.

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