Comisaría del Estanque de Chacarilla, en Surco. (GEC)
Comisaría del Estanque de Chacarilla, en Surco. (GEC)

Mi amigo, el gigantón redactor ‘Barney’, llegó al restaurante por su papa a la huancaína con sus tallarines rojos parte de pierna y su jarrita de emoliente con cebada. “María, ya llegó al Poder Judicial una apelación de cinco jóvenes que cumplen nueve meses de prisión preventiva por la presunta violación, en grupo, a una joven en la casa de uno de ellos en Surco, en octubre del año pasado.

Buscan afrontar el juicio en libertad condicional y no en el penal donde se encuentran recluidos. Recuerdo perfectamente el caso porque me tocó cubrirlo. Mi amigo, el suboficial de la comisaría de Chacarilla del Estanque, me llamó una mañana al celular:

‘Barney, se acaba de presentar un padre de familia con su hija de 21 años. La muchacha denuncia que a medianoche fue violada por cinco jóvenes en un chalet desocupado de uno de ellos, aquí en Surco. Pero lo peor es que la chica dice que son sus amigos.

Nos dio los nombres de los cinco, pero primero la vamos a llevar al médico legista para que compruebe si hubo violación. Anda de frente al médico legista’. Efectivamente, los exámenes corroboraron el ataque sexual. Inmediatamente la policía detuvo a los implicados, jóvenes entre 21 y 26 años, estudiantes de prestigiosas universidades y empresarios emprendedores.

En la denuncia policial que presentó ‘Cuarto Poder’, la muchacha señaló que acudió a la casa ‘porque eran sus amigos’ y habían también dos chicas más, pero se retiraron antes del ‘toque de queda’. Con confianza, compartió con Diego Humberto Arroyo Elías, José Martín Arequipeño Vizcarra, Sebastián Zeballos Sanguinetti, Manuel Antonio Vela Farje y Andrés Fasardi San Sebastián pitillos de marihuana, inhalaron cloridrato de cocaína y bebieron licor.

Luego, según su manifestación, fue al baño y la siguió uno de los muchachos, quien fue el primero en abusar de ella a la fuerza. Después ingresaron los otros y uno a uno hicieron lo mismo. La chica dijo estar consciente para reconocerlos y darse cuenta de lo que le hacían, pero ‘no tenía fuerzas para defenderse’.

Los exámenes de sangre determinaron que la joven fue también drogada con ‘benzodiazepina’, la llamada ‘droga de la violación’. Pese a que, absurdamente, el abogado de uno de los detenidos declaró a manera de justificación que ‘a la chica le gustaba mucho la vida social’ o que ‘sí hubo sexo pero fue consensuado’, un juez dictó 9 meses de prisión preventiva y el fiscal solicitará la pena máxima por este tipo de delitos: 26 años de prisión. Esto tiene para rato”. Pucha, qué terrible historia. Me voy, cuídense.