Chris Watts acabó con toda su familia. | Foto: AP
Chris Watts acabó con toda su familia. | Foto: AP

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una sopita fuchifú, un enrollado de pollo con salsa de ostión y una manzanilla al tiempo. “María, fui a cubrir de una señora que fue ahorcada y luego descuartizada por su propio esposo. El caso es espeluznante y nos recuerda que la mente humana puede llegar a increíbles niveles de retorcimiento.

Víctima y victimario fueron pareja durante más de dos décadas y, sin embargo, el marido no tuvo compasión. Los detectives señalan que el móvil habrían sido los celos enfermizos del hombre, quien los dejó pasmados por su frialdad tras verse descubierto.

Hacía un mes que acabó con la vida de su mujer, cuyos restos mantuvo en la casa donde él dormía. , quien ante sus vecinos de un acomodado barrio de Denver, en Estados Unidos, era el esposo y padre perfecto.

Cariñoso, amable, hogareño, nadie imaginaba que detrás de esa apariencia se escondía un verdadero monstruo. Parado ante las cámaras de los noticieros, se mostraba preocupado por la desaparición de su joven esposa Shanann y sus pequeñas hijas de tres y cuatro añitos.

Ante las preguntas de los reporteros contestaba siempre mirando a los ojos. Un experto psicólogo forense, al ver al monstruo en las entrevistas, concluyó que mentía ‘demasiado bien’ con un ‘perfecto control de sus emociones’. Ante los demás eran una familia próspera, pero la verdad era que gastaban más de lo que ganaban y aparentaban más amor del que había.

ELLA LE DIJO QUE ESTABA EMBARAZADA

En 2015 se declararon en quiebra, comenzaron las peleas y se fueron alejando. En junio del 2018, Shanann le dijo que estaba embarazada y él fingió emoción. Ella soñaba con que renazca el amor, pero Chris tenía amantes y quería volver a ser libre otra vez. Entonces, no tuvo mejor idea que asesinar a su esposa y a sus dos hijas.

Los peritos determinaron que primero ahorcó a su mujer y luego a las pequeñas. Pese a que la mayor le rogó por su vida, no tuvo compasión. Los forenses hasta ahora no saben qué sucedió en el cerebro del criminal para acabar con su familia, pero saben que no actuó por impulso, sino que planificó los crímenes.

Lo bautizaron como ‘El monstruo de Denver’. Fue organizado y metódico en los asesinatos y al esconder los cadáveres, que enterró en un depósito de petróleo. Cuando fue acusado, no demostró angustia. En noviembre del 2018 se declaró culpable y le dieron cinco cadenas perpetuas. Es lo mínimo que merecen seres así. Esta historia dio origen al filme ‘Chris Watts: Confesión de un asesino’. De terror”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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