El maestro Granda

Esta vez la seño María y el fotógrafo Gary converan sobre el Gran Maestro Internacional de ajedrez Julio Granda , todo un orgullo para el país.

Julio Granda

Julio Granda acaba de derrotar al excampeón mundial ruso Anatoli Kárpov. (USI)

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un delicioso seco de cabrito a la norteña con frejoles, arrocito blanco bien graneado, salsa criolla y, para la sed, un refresco de cocona. “María, el triunfo de nuestro ajedrecista Julio Ernesto Granda sobre la leyenda viva, el excampeón mundial ruso Anatoli Kárpov, demuestra la tremenda calidad del camanejo. Un talento natural para el deporte de los trebejos, quien en 1980, a los 13 años, se hizo famoso en el planeta al ganar el Campeonato Mundial Infantil realizado en Mazatlán, México.

Luego de su increíble logro, el niño prodigio fue recibido en Palacio de Gobierno por el presidente Fernando Belaunde Terry. Cuatro años después ganó el título del Campeonato Panamericano Juvenil, con lo que obtuvo el título de Maestro Internacional. En 1986, a los 19 años, obtiene el título de Gran Maestro Internacional, el primero de un peruano.

Granda, como reconoce él mismo, ha recibido el apoyo del Estado Peruano, pero no el debido. En otros países, alguien tan brillante tendría la ayuda necesaria para conseguir los logros internacionales que hagan sonar el nombre de su país. Pero esto no pasa en Perú.

Granda es un autodidacta y afirma que solo leyó un libro de ajedrez, lo que corrobora sus increíbles capacidades, pues los grandes del deporte ciencia reciben una costosa y rigurosa preparación que incluye viajar al extranjero a competir en exigentes torneos con los mejores, la enseñanza con los más grandes profesores y prácticas en las que enfrentan a computadoras de costosos programas, entre otros.

Granda, hijo de esforzados agricultores arequipeños, siempre la tuvo difícil, pues ante la carencia de medios económicos de la familia, pues ni siquiera tenían luz eléctrica en la casa, sus padres le pidieron que deje el ajedrez, al no poder costear sus viajes al interior de nuestro país para que intervenga en competencias.

Julio Ernesto los convenció de que el ajedrez era su pasión y por ella caminaba decenas de kilómetros para participar en los torneos. Cuentan que, incluso, sus padres solo a él le compraban frutas y ‘otros alimentos de lujo’ que requería su preparación ajedrecística. Sus hermanos, generosos, entendían y lo aceptaban. Julio Ernesto es un ejemplo para los jóvenes peruanos, pues en el camino para alcanzar sus sueños no se detuvo a lamentarse por la ayuda que no recibía, del Estado y de la empresa privada, sino que luchó con las pocas armas que tenía y, con su talento y trabajo, se convirtió en uno de los mejores del mundo.

Si nuestro país pensara más en su gente, si no hubiera tanta corrupción, tal vez Granda habría llegado a ser campeón mundial como Kárpov o Kaspárov. Cuántos talentosos hay en el Perú que necesitan apoyo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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