Pancholón 'alucinó' que estaba en su suite de La Posada.
Pancholón 'alucinó' que estaba en su suite de La Posada.

Mi amigo, el Chato Matta, llegó al restaurante por un sabroso ají de gallina con su papita amarilla, huevo duro encima, ajicito molido y su jarrita de agua de manzana. “María, me timbró a mi celular ‘Mazamorrita’, el viejito de Pancholón. ‘Chatito, estoy preocupado por Panchito. La pandemia le está afectando la cabeza. La vez pasada escuchaba gritos en su dormitorio. Pensé que había metido a alguna de sus ‘amiguitas’.

Pero cuando llegué a su puerta lo oí gritar: ‘¡Ábranme la puerta, soy Pancholón, el rey de La Posada, quiero la suite con jacuzzi!’ Luego: ‘¡Una botella de whisky etiqueta dorada a mi cuarto! ¡Chinita, espérame que voy a hacer mi ‘salto del chanchito’, abre que voy, la vida es una sola!’.

Abrí la puerta y estaba en su cama, sudando con pesadillas. Estaba alucinando con lo que hacía casi todos los días antes de la emergencia y el toque de queda. Pero eso no es todo. También se queja de dolores en el pecho. Después gritaba ¡mi corazón, mi corazón, me mueroooo! Lo llevamos de emergencia al hospital y parecía que se iba mi hijo. ‘Doctor, sálveme, la pampa es para todos’, dijo el gordito.

El galeno ordenó que venga una enfermera para que le ponga oxígeno. ‘Ya no resisto, Mazamorrita, viejito, perdóname por todas las canas verdes que te saqué y porque te partí con tu trampita, pues hacías sufrir a mi viejita’.

Alguien pidió que venga un cura. Pero se apareció la enfermera, una espectacular venequita que, después nos enteramos, trabajaba en la mejor clínica de Caracas. ‘A ver, papi, abra su boquita para ponerle un ratico el termómetro, a ver, saque su lengüita’.

María, al gordito mañoso se le pasó la taquicardia, sacó su lengüita de manera obscena, como lo hacía en los salsódromos con las enamoradas del doctor Chotillo. Volvió a ser el emperador de antes y hasta le quiso morder la orejita a la enfermera, y nadie sabe de dónde sacó su tarjeta de abogado donde dice que no cobra la consulta.

‘Preciosa, qué vas a hacer mañana, hay un ‘privadito’ en un hotelito’. Cuando el doctor vio a Pancholón con la sonrisa de oreja a oreja mirando las piernas de la enfermera, llamó a un costado a ‘Mazamorra’: ‘Señor, su hijo no tiene nada, es un sinvergüenza, llévelo al psiquiatra’.

Pancho salió del hospital cantando ‘Como tú’ en la versión de Zaperoko: ‘Como tú/ soñaba alguien como tú/ alguien que de pronto cambiara mis sueños, mi suerte y llegaste tú/ alguien que me hiciera el amor como tú/ alguien que luchara así como tú, igual como tú, así como túuuu’. Y ya quedó en salir con la venequita”. Pucha, ese señor Pancholón es un cochino y sinvergüenza, un día le va a dar un infarto en el hotel. Es un enfermo. Me voy, cuídense.


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