Pancholón no sucumbió a los encantos de una mujer espectacular.
Pancholón no sucumbió a los encantos de una mujer espectacular.

Mi amigo, el Chato Matta, llegó al restaurante por un cebichito de carajito con bastante ají limo y su escabeche de mero con camote y huevito duro. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada heladita. “María, me timbró mi hermano Pancholón: ‘Chato, entra al Zoom al toque’. El abogado más tramposo de Lima, Callao y balnearios estaba relajado con una botellita de ron.

‘Chato, ¿has visto las imágenes de ese abogado de la selva que estaba dando sus alegatos en un juicio vía redes sociales? Se olvidó de apagar la cámara y apareció teniendo relaciones, según las malas lenguas, con la mujer de su defendido que está tras las rejas. Ojalá que solo sean rumores, porque si es cierto ese hombre ya no llega al juicio oral.

Tú sabes que los ‘partidores’ se van al suelo y desde el penal sale una orden y un ‘mata por gusto’ por quinientos soles aprieta el gatillo’. Amigo, tengo sentimientos encontrados, ya que viví una situación similar, pero la libré y ahora hablo contigo y no estoy en un frío nicho del Baquíjano, porque supe respetar los códigos.

La cosa fue así: Una tarde llegó a mi oficina del Callao una mujer espectacular. ‘¿Usted es el famoso doctor Pancholón? Qué difícil es ubicarlo. Me lo han recomendado porque usted defiende lo indefendible’... Chato, la preciosura tenía un escote de infarto, una cinturita de Thalía y un rostro angelical.

Ella me resumió su caso: ‘Doctorcito, quiero que lleve el caso de mi esposo, estoy dispuesta a cualquier cosa con tal de que logre sacarlo de la cárcel’. Causa, cuando dijo ‘cualquier cosa’, me guiñó el ojo y me hizo la cruzada de minifalda de Sharon Stone a Michael Douglas en ‘Bajos instintos’.

Ya pensaba invitarla a almorzar un cebichito y reservar mi suite en ‘La Posada’, cuando el ‘bombón’ terminó de explicarme el caso. ‘Panchito, arregle con quien tenga que arreglar, le pago lo que usted pida, pero mi Nachito no se va a morir encerrado’.

Pucha, con esa confesión se me bajó la calentura. El marido era tremendo narcazo que había querido sacar por Paita un cargamento de dos mil kilos de cocaína pura a
Holanda. Seguro aquí tenía su ‘batería’ que le ‘cuidaba’ a su espectacular esposa, como hace el ‘Chapo’ con su Emma Coronel.

Pensé en mis viejitos y mis hijos a los que amo. Y le dije: ‘Señora, lo siento mucho, mire toda la ruma de expedientes que tengo, no voy a tomar el caso. Pero vaya donde el doctor Boyacán, él es bueno en asuntos extranjeros’. Lo mandé donde Boyacán, pues mi amigo ‘patea con los dos pies’ y será inmune a los encantos de la belleza que quería pagar al abogado en plata y en ‘especies’.

A estas alturas no iba a arriesgar mi vida por una aventura’”. Pucha, ese señor Pancholón es un sinvergüenza y cochino. No le creo, algo más ha debido pasar para que no acepte. Me voy, cuídense.

María

PANCHOLÓN

SE SALVÓla seño