Las mujeres trabajan más que el común de los hombres, pues deben ocuparse del cuidado de los hijos y del hogar.
Las mujeres trabajan más que el común de los hombres, pues deben ocuparse del cuidado de los hijos y del hogar.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pollito a la olla con cúrcuma, que los especialistas dicen que es una planta muy apreciada por sus propiedades medicinales contra el cáncer, el colesterol alto, y las inflamaciones estomacales. “María, ayer se celebró el y es bueno recordar el enorme valor que el mal llamado ‘sexo débil’ tiene en nuestras vidas y que, sin embargo, enfrenta hasta el día de hoy discriminación y violencia.

Obviamente, se ha avanzado mucho desde los años en que las mujeres no podían votar. En el Perú recién adquirieron ese derecho en 1955 y cuesta creer que antes de ese año, las damas no tenían derecho al sufragio y, por lo tanto, tampoco a ser elegidas.

Hoy hay mujeres en el Congreso, en el Ejecutivo, en el Poder Judicial y en prácticamente cualquier actividad humana. En nuestro país hay más de 16 millones de mujeres, lo que representa poco menos de la mitad de la población total. Pese a que aún hay muchísimas desigualdades, ellas trabajan más que el común de los hombres, pues deben ocuparse del cuidado de los hijos y del hogar.

Por eso mis respetos, porque pese a todo, logran salir adelante por su fortaleza espiritual, por su valentía, por su garra y su inteligencia. Sino, no se podría explicar cómo es que muchas comerciantes del emporio de Gamarra, por ejemplo, comenzaron como costureras o vendedoras que luego se independizaron y con un capital mínimo de unos 500 soles lograron convertirse en exitosas empresarias, la mayoría de veces, sin la educación adecuada.

En el Perú, miles sufren violencia física en sus propios hogares, a manos de sus maridos, precisamente quienes deberían cuidarlas y respetarlas. Muchos salvajes no solo las golpean a ellas, sino también a sus hijos y hasta llegan a asesinarlas.

Falta mucho por hacer en nuestro país para darle a la mujer el lugar que le corresponde, pues ellas son el verdadero pilar de la familia, con su trabajo abnegado en el cuidado de los hijos y del hogar.

En estos tiempos en que algunas chicas equivocadas hacen dinero con escándalos en la televisión y sus viajes para conseguir maridos millonarios, dejando incluso de lado a sus hijos, mi homenaje a aquellas que trabajan duro todo el día en grifos, tiendas, centros comerciales, en la calle o en el campo, por un modesto pero digno sueldo con el que mantienen sus hogares. Mis consideraciones a las chicas que estudian y se respetan y siempre están pensando en progresar de manera honrada”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense