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Toma el éxito con calma

La seño María y el fotógrafo Gary nos traen una serie de consejos para saber manejar el éxito.

Seño María

No dejes de tomar en cuenta estos excelentes consejos.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un bistec a lo pobre con plátano y huevito fritos, arroz blanco, rocoto y, para tomar, una manzanilla calientita. “María, recuerdo que tras la goleada que sufrimos ante Brasil, por la Copa América, mucha gente se puso mal, y tú y yo hablamos sobre la manera de manejar los fracasos, de extraer enseñanzas de ellos para convertirlos luego en éxitos. Pero de la misma manera en que los fracasos son parte de la vida, también lo son los éxitos, grandes o pequeños.

Por ello, también es importante saber manejarlos. La victoria ante Uruguay, que significó el pase de Perú a las semifinales del torneo continental de selecciones, no debe hacernos perder piso. Claro que hay que celebrar, pero sin perder la serenidad porque también nos va a tocar perder, como a todos. Un éxito mal gestionado puede ser más dañino que un fracaso. Consejos frente a los éxitos:

Evita ser presumido: Si restregamos nuestros buenos momentos en la cara de los demás, seremos insoportables y cuando no nos vaya bien, los otros celebrarán. Además, hay otros mejores. ¿Entonces cómo quedamos? Hay que celebrar con moderación y aprovechar las oportunidades que nos puede dar el éxito.

Burlas al vencido: Si te burlas, aparte de granjearte rencores, das a la víctima la motivación para superarte después. Además, las burlas demuestran la falta de grandeza de quien las profiere.

Dale importancia: El otro extremo de presumir es restarle méritos a lo conseguido. ‘No es nada, eso puede hacerlo cualquiera’. Al hacerlo, no estaremos siendo justos con nosotros mismos, pues le restamos valor a nuestro trabajo y esfuerzo. Además, quitaríamos al éxito una de sus principales ventajas: Su poder motivador. Lo ideal es lograr un punto medio.

No te conformes:
otro riesgo del éxito es dejar de esforzarse. ‘Ya no necesito seguir luchando’. Está bien tomarse un tiempo para celebrar, pero luego hay que seguir trabajando. Sino, sufriremos después las consecuencias, pues todo cambia y hay que adaptarse.

No desmerezcas el apoyo de los demás: cuando se triunfa, el éxito no es solo de uno. Siempre hay personas detrás que apoyaron. Es justo y honrado reconocer esa ayuda. Además, eso contribuye a estrechar lazos y crea un mayor compromiso.

Analiza tus acciones:
Bien se dice que los éxitos tapan los errores. Aun en los triunfos siempre se cae en equivocaciones. Lo inteligente es, con cabeza fría, identificar las fallas y aciertos. Así podremos evitar volver a cometer las primeras y reforzar los segundos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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