Yola Polastri y Mendocha

Malcom Mendocha se encuentra con el fotógrafo Gary y hablan de la talentosa Yola Polastri, quien ya salió de la clínica tras ser operada por aneurisma cerebral. 

Yola Polastri
Yola Polastri
yola

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un sabroso tiradito al olivo, unos chicharrones de pescado y mariscos con salsa criolla y, para la sed, una limonadita al tiempo. “María, llegó por la Redacción mi amigo, el gran periodista y marketero ayacuchano Malcom Mendocha. Estaba emocionado. Sus ojos le brillaban.

‘Sentí honda preocupación por la salud de mi amiga Yola Polastri, ‘La chica de la tele’. Es que estuve cerca desde sus inicios, como en la gloriosa noche que ganó su primer ansiado trofeo ‘Circe’, por su imbatible programa infantil ‘Hola Yola’, vía Canal 4, donde los niños tenían que pasar tres castings para ingresar a su fantástico mundo.

Acomodando su ensortijado cabello color negro, me contó que fue criada a la antigua. Papá vendía repuestos y mamá se convirtió en la roca familiar, para que todo marche bien en el hogar y pueda leer cuentos a los hijos antes de dormir. Cuando pasamos por un conjunto habitacional, había jóvenes jugando básquetbol. Nos sorprendió agarrando la pelota y no paró de hacer canastas. A los chicos, que estaban con la boca abierta, les comentó: ‘Disculpen, estudié en el colegio Santa Rosa de Lima, de Lince. Con este cuerpito fui defensa’. Todos sonrieron.

Con profundo compromiso social puso el hombro en la ‘Teletón’, donde se reencontró con compañeras misioneras, porque desde alumna quiso ser monja. Pero los estudios de ballet y canto consolidaron su éxito con shows en teatros; grabando miniplays al son de la trompeta de su ‘hermano’, el chiclayano Tito Chicoma, con canciones como ‘El telefonito’, ‘Mi Ranchito’ o ‘La gallina turuleca’. Apagó rumores sobre su soltería. Tuvo pareja y fundió su corazón. Aclaró que por falta de tiempo no fue madre. Entonces, sonó más la ronda ‘Eco’, rodeada de niños, considerados como sus hijos. Aun cuando después la pantalla chica le cerró las puertas, mantuvo su infatigable formación de talentos en su casa-taller, que parece una cabaña, donde brillan condecoraciones como el ‘Trofeo Azteca’.

Es franca y pulcra en su cuidado personal. Siempre la vi con ganas de vivir. Divertida, como la vez que dijo que cuando Dios la llame a su lado, le hagan una estatua al estilo Blancanieves, pero con siete niñitos peruanos. La leyenda viva perdura en el pueblo, al ritmo de la pandereta”. Pucha, ese señor Mendocha es amigo de todos los famosos. Me voy, cuídense.yola polastri y mendocha

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