Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una parihuela de mariscos ‘levantamuertos’ con arrocito blanco, limón, rodajas de rocoto y, para tomar, un emoliente calentito.

“María, ser padre es una de las más grandes bendiciones. Pero también es una tremenda responsabilidad. Hay que proteger al hijo, darle amor, educarlo, curarlo cuando se enferme, disciplinarlo, aconsejarlo, darle confianza, enseñarle el mundo. Una de las etapas más complicadas para padres e hijos es la adolescencia. ¿Qué se debe hacer para mejorar la relación con los hijos? Los expertos aconsejan:

Tenerles paciencia. Los muchachos atraviesan una etapa de conflictos, dudas y temores debido a sus cambios fisiológicos y las influencias externas. Hay que guardar la calma, no desesperarse.

Comprenderlos. Es común que los jóvenes pasen por diferentes sensaciones, desde celos e ira hasta sufrimiento por sentirse incomprendidos. Los adultos deben sostener, apoyar a los adolescentes y procurar interpretar sus cambios repentinos.

Darles voz. En todas las decisiones sobre su educación. Amigos y familiares pueden dar consejos, pero son únicamente los padres quienes deben decidir.

Brindarles amor: Es fundamental. Todo lo que los padres dicen a sus hijos, los abrazos, las caricias y hasta las miradas aparentemente sin propósito, tienen un impacto concreto.

Jamás comparar a los hijos. Eso solo crea odio entre hermanos. Los hijos nunca son iguales. Tampoco es bueno ponerles apodos.

Mantener la autoridad. Es muy importante entender que, por más que los padres se muestren ‘cómplices’ con sus hijos, nunca deben perder la autoridad. sNo son iguales: El adulto tiene la función de guiar al adolescente, pero con respeto.

Ser buen modelo. Los adolescentes analizan todo el tiempo a los adultos y copian sus hábitos, costumbres y hasta su carácter. Un adolescente puede convertirse en un adulto desconfiado, ansioso, malhumorado o emocionalmente frágil, si observó eso en sus padres en esa etapa de su vida. Asimismo, un hijo de padres indiferentes tendrá dificultades en la adultez.

Visión positiva. El modo que tienen los padres de plantarse frente a la vida es el que, seguramente, tendrán sus hijos. El adulto debe mostrarse seguro y con una actitud positiva frente a los embates cotidianos.

Reglas claras de disciplina. Y cumpla los castigos que se deban imponer. Jamás grite, humille ni golpee. Tampoco imponga castigos excesivos, como un mes sin salir (el menor podría escapar)”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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