La construcción de la Nueva Carretera Central demandará más de S/11.000 millones de inversión y su supervisión estará a cargo del gobierno francés. (Foto: Andina).
La construcción de la Nueva Carretera Central demandará más de S/11.000 millones de inversión y su supervisión estará a cargo del gobierno francés. (Foto: Andina).

Con la elección de Francia –bajo la modalidad de gobierno a gobierno– como el asesor técnico de la construcción de la nueva, el proyecto empezará a ser construido casi 100 años después de que se intentara unir el centro del país con el puerto del Callao.

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La nueva vía recorrerá un total de 136 kilómetros y facilitará la integración de Lima con la carretera Longitudinal de la Sierra, por lo que permitirá conectar a la costa peruana con los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Pasco, San Martín y Ucayali.

Como parte de su recorrido, la nueva Carretera Central comprende el tramo Huaycán – Cieneguilla Santiago de Tuna – San Andrés de Tupicocha, continuando por San Damián, Yuracmayo, Yauli, Pachachaca, EMP PE-22, Santa Rosa de Sacco y provincia de Yauli, en la región Junín.

¿QUÉ BENEFICIOS TRAERÁ?

Tomando en cuenta que la carretera central es uno de los principales ejes logísticos del país, en –unidad ejecutora a cargo del proyecto– aseguran que el nuevo trazo de esta vía ayudará a dinamizar la economía del país y de su zona de influencia.

Y es que no solo reducirá los costos logísticos, también disminuirá los tiempos para el transporte de carga pesada, por lo que se estima que el tránsito entre Lima y La Oroya se realizará en cuatro horas debido a que la velocidad media pasará de 30 km/h a 60 km/h, duplicándose la capacidad de la vía por el aumento de carriles.

De esta manera, su diseño no solo permitirá el tránsito de más de 8.000 vehículos diarios, incluidos los de alto tonelaje, también beneficiará a más de nueve millones de usuarios debido a que permitirá mejorar la conectividad de miles peruanos dedicados –principalmente– a la actividad agrícola y que a diario transportan grandes cantidades de productos desde la sierra y la selva central hacia los principales mercados de la capital.

Al respecto, Eduardo Escobal, consultor internacional en infraestructura y APP, estima que esta obra generaría más de 50.000 puestos de trabajo directo e indirectos, y solo durante su primer año de construcción podría tener un impacto de 0,7 % en el PBI, además de contribuir con un 1% de crecimiento económico en los primeros años de operación.

Para garantizar esos resultados, el también docente de ESAN sugiere iniciar “cuanto antes” los estudios arqueológicos y establecer un plan de reasentamiento y compensación para los afectados para de esta manera “asegurar tempranamente las expropiaciones”, que es uno de los principales problemas que enfrentan los megaproyectos en nuestro país.

¿CUÁNTO SE INVERTIRÁ?

Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), la moderna carretera contará con una calzada de cuatro carriles, pero también incluye la construcción de puentes, túneles y viaductos, por lo que demandará S/11.571 millones de inversión.

Tal como detallan en esta cartera, el proyecto contará con 54 puentes a lo largo de la vía. Los 27 ubicados en el eje derecho medirán entre 10 y 180 metros, y los 27 puentes del eje izquierdo tendrán una longitud de entre 10 y 120 metros.

También se contempla la construcción de 94 viaductos, 60 de los cuales se ubicarán en el eje derecho y 34 en el izquierdo. A los que se sumarán 57 túneles en ambos ejes, de los cuales 10 tendrán más de tres kilómetros de longitud y el resto menos de tres kilómetros.

Si bien, el titular del MTC, Eduardo González, ha asegurado que el proyecto estará listo en el 2025, el cronograma establecido por este mismo ministerio da cuenta de que el término de las obras será recién en el 2030.

Sobre el cronograma preliminar establecido, el viceministro de Transportes Paúl Caiguaray ha adelantado que la revisión del perfil se iniciaría en agosto próximo, el estudio definitivo en setiembre del 2022, y en el 2024 las obras principales.

Frente a ese primer desfase en los tiempos, el especialista Eduardo Escobal recomienda “gestionar las expectativas de la población, debido a que se estima que recién en cuatro años podrían iniciarse las obras y en seis años más concluirán”.