A diferencia del interés simple, en el interés compuesto si se capitalizan los intereses y eso genera un efecto multiplicador notorio (Foto: Pixabay)
A diferencia del interés simple, en el interés compuesto si se capitalizan los intereses y eso genera un efecto multiplicador notorio (Foto: Pixabay)

Si como a muchos, le resulta difícil entender algunos términos financieros que son de uso continuo cuando desea hacer alguna , seguro que debe haber escuchado de la compuesto y en más de una ocasión también debe haberse preguntado ¿de qué se trata?, y, sobre todo, ¿para qué sirve?

MÁS INFORMACIÓN: ¿Cómo puedo saber qué deudas tengo? Descúbrelo aquí

Para empezar, debe saber que la tasa de interés, comúnmente conocida “precio del dinero”, es definida por la ‘Guía de finanzas para no financieros’ del , como el porcentaje que se aplica como concepto de pago por el dinero durante un tiempo determinado.

Pero, existen dos tipos de tasas de interés: simple y compuesto. En el primer caso, es decir, en el interés simple no se capitalizan intereses y los intereses solo se calculan sobre el capital inicial, sin tomar en cuenta los intereses generados en periodos anteriores.

MÁS INFORMACIÓN: Construye un buen historial crediticio con tu tarjeta de crédito

Mientras que en el caso del interés compuesto, Jorge Carrillo, docente de Pacífico Business School, considera que este concepto “sí mide el verdadero crecimiento del dinero en el tiempo porque sí se capitalizan intereses”.

Según explica, se trata de una tasa efectiva porque apenas se calcula el interés, este monto se capitaliza y genera ganancias, produciéndose lo que comúnmente se conoce como “capitalización automática”.

Muy por el contrario, el interés simple –como explican en el BBVA– “no se suma al capital para poder generar nuevos intereses”, solo “se calcula sobre el capital que se ha depositado en el inicio, por lo que el interés que se obtiene en cada periodo es siempre el mismo”.

¿CÓMO SE CALCULA?

A diferencia del interés simple, en donde las tasas –a decir de Jorge Carrillo– se transforman multiplicando o dividiendo, el interés compuesto se va sumando al capital inicial y sobre ese nuevo monto se van generando nuevos intereses. “El dinero tiene un efecto multiplicador porque los intereses producen nuevos intereses”, dice.

En ese sentido, si partimos del hecho de tener S/100 en una cuenta con una tasa de interés simple de 10% anual, al cierre del primer año se tendría S/110, al finalizar el segundo año serían S/120 y, al término del tercer año se tendría S/130.

Pero, con la tasa de interés compuesto –en términos simples– si se tiene S/100 en una cuenta y 10% de tasa anual, al cabo del primer año ingresarán a dicha cuenta S/10 de intereses.

De esta manera, el capital inicial pasaría de S/100 a S/110 y al finalizar el segundo año, los intereses generados serán S/11 como resultado de aplicar una tasa de 10% sobre los S/110. Con ello, el capital inicial más los intereses del primer año y los intereses del segundo año, sumarían S/121.

Mientras que al término del tercer año, se tendría S/133,1, considerando que los S/121 que se tienen como capital al finalizar el segundo año generarían un interés de S/12,1.

Tomando en cuenta este ejemplo, resulta evidente las diferencias entre la tasa de interés simple y la tasa de interés compuesto, con lo que se aprecia claramente el efecto de “capitalizar” los intereses.