¿Alguna vez escucharon hablar sobre Swinger? quizás no. Esta es una practica conocida como intercambio de parejas, y que algunos lugares del mundo se practica, pues existe un elevado nivel de libertad sexual. Una de estas prácticas es aún hoy en día algo controvertida para parte de la población, al diferir con el concepto de fidelidad que se asocia al mundo de la pareja.

Los problemas surgen cuando no se cumplen las reglas preestablecidas y/o cuando se necesita imperiosamente repetir los encuentros, ya que sin ellos, el placer que podría brindar la relación de dos no es suficiente. Las personas o las parejas que eligen estas prácticas deben saber entrar y salir de ellas sin más repercusión que la obtención de un plus de goce sexual.

¿Qué es una pareja Swinger?

Se denominan swingers a las personas que mantienen una relación de pareja estable que mantienen relaciones sexuales consentidas por parte de ambos miembros de la pareja con otras parejas.

Hay que remarcar que se trata de parejas estables que deciden tener relaciones sexuales con otras personas de forma pactada y conjunta, no existiendo un engaño y debiendo ser algo deseado por ambas partes. Asimismo, la pareja con la que se realiza el también llamado intercambio de parejas es decidida y acordada de manera conjunta, no imponiéndose la elección de uno sobre el otro. Hay exclusividad amorosa, pero no sexual.

Significado del término Swinger

El término swinger en inglés significa “balancearse” o “columpiarse”, se refiere a la actividad que incluye, una amplia variedad de acciones en el acto sexual. La actividad inició originalmente entre parejas heterosexuales y se lleva a cabo en un lugar escogido por acuerdo mutuo.

¿Cómo saber si una pareja es swinger?

Esto es muy personal, propio de cada pareja. Si a la pareja le gusta experimentar el intercambio sexual y nada más, el poliamor no es para ella. Los swingers no requieren salirse del esquema de la monogamia. Es sólo un encuentro sexual.

¿Por qué no es para todos?

Los más conservadores tienen temor en estas relaciones, especialmente por el riesgo que implicaría, para la estabilidad de la pareja, sostener intimidad con otras personas. Los swingers promueven la libertad sexual, bajo acuerdo mutuo, pero sin poner de por medio sus sentimientos.

Consejos para ser una pareja swinger

El consenso es la clave

En el libro “El mito de la monogamia, David Barash, psicólogo de la Universidad de Washington y experto en conducta animal, y Judith Eve Lipton, psiquiatra del Swedish Medical Center en Washington”, cita lo siguiente: “El instinto que lleva a ser promiscuo es natural, pero la tendencia a odiar que tu pareja haga exactamente lo mismo también lo es”. Esto quiere decir que, por mucho que una pareja esté dispuesta a participar en un intercambio, es importante establecer unas reglas con las que ambos miembros se sientan cómodos, para evitar un daño emocional innecesario.

Protégete por dentro y por fuera

Si están interesados en ser una pareja swinger, es fundamental mantener la individualidad. Es decir, si tu pareja te propone una interacción sexual abierta con terceras personas, la decisión debe depender de ambos: tu compañero sentimental no debe hacerse sentir obligado a realizar prácticas sexuales que realmente no deseas hacer.

Por otro lado, en ocasiones la sociedad puede ejercer una presión relevante en este tipo de decisiones de apertura sexual; pero una persona no es más moderna o interesante por abrir su relación a nuevas experiencias, sino que ello dependerá únicamente de lo que le haga sentir feliz y cómodo al implicado.

Una pareja swinger deben pactar es la gestión de la salud sexual. Una vez que la relación sexual se abre a terceros (y antes, también) es imprescindible utilizar el preservativo.

¿Cómo acercarse?

En los círculos ‘swingers’, los acercamientos se realizan a través de leves caricias en las zonas no erógenas. Si estas son permitidas, se entiende el consentimiento para continuar a las sí erógenas.

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