Cara Lestenkof-Mandregan y John Melovidov posan con sus hijas gemelas Anna y Mila. (Foto: Facebook)
Cara Lestenkof-Mandregan y John Melovidov posan con sus hijas gemelas Anna y Mila. (Foto: Facebook)

No hay como el amor de una madre. Una mujer que vive en una isla pequeña y remota frente a la costa de Alaska contó cómo se aisló en su casa por 10 semanas para dar a luz de manera segura a sus gemelas en medio de la pandemia del coronavirus. Cara Lestenkof-Mandregan, de 27 años, es oriunda de la isla St. Paul, que tiene apenas 400 habitantes y se halla en el Mar de Bering, entre y Rusia.

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La isla se encuentra a más de 1.200 kilómetros, o un vuelo de tres horas, desde Anchorage, Alaska, donde los habitantes suelen ir en avión para recibir atención médica especializada. Cuando Cara, asistente de atención médica en la única clínica de la isla, descubrió a fines de 2019 que estaba embarazada, esperaba seguir el protocolo normal para mujeres embarazadas en la isla: volar a Anchorage para una cita inicial y luego volar nuevamente a las 36 semanas y dar a luz en un hospital.

Todo eso cambió cuando Cara y su novio, John Melovidov, descubrieron que estaban esperando gemelos, lo que hizo que el embarazo de la mujer de 27 años fuera de alto riesgo y requiriera atención médica más especializada. Las cosas cambiaron nuevamente cuando, a los pocos meses de su embarazo, la pandemia de coronavirus apareció y comenzaron a surgir casos de COVID-19 en Alaska.

“Luego de enterarme que esperaba gemelos, mi médico me informó que tendría que viajar cada dos semanas después de mi cita de 16 semanas. Quedé en completo shock, contó Cara a . “Y poco después nos enteramos de que los casos de COVID-19 habían llegado a Alaska... La única razón por la que podía salir de la isla era para viajes médicos esenciales”, añadió Cara.

Cara Lestenkof-Mandregan y John Melovidov regresan a St. Paul Island con su hijas gemelas. (Foto. Facebook)
Cara Lestenkof-Mandregan y John Melovidov regresan a St. Paul Island con su hijas gemelas. (Foto. Facebook)

Además, Cara se enteró que si iba a viajar a las citas con el médico tendría que estar en cuarentena durante dos semanas en la isla. Y tampoco quería correr el riesgo de contraer COVID-19 y propagar el virus en la isla. “Pensaba: ‘estoy embarazada y tengo que protegerme a mí misma y mis bebés’”, dijo. “Y el otro temor era que si tuviera el virus, se propagaría más rápido que un incendio forestal en la isla”.

En abril, mientras aún estaba en su segundo trimestre de embarazo, Cara tomó la decisión, junto a su novio y su médico, de dejar atrás su vida en la isla y aislarse durante 10 semanas en Anchorage para poder dar a luz de manera segura allí en un hospital. La difícil decisión también significó dejar atrás a su siempre unida familia, quienes son nativos de Alaska y miembros de la tribu Unangan.

“No habíamos visto a nuestras familias desde el 13 de marzo, así que saber que no íbamos a visitarlos por muchos meses más, fue realmente difícil, dijo Cara. El Centro Médico Nativo de Alaska en Anchorage contrató un avión para que Cara y John volaran. En esa ciudad, se hospedaron en una casa Ronald McDonald que brinda alojamiento temporal a nativos de Alaska que están embarazadas.

Cara Lestenkof-Mandregan carga a sus hijas gemelas Anna y Mila. (Foto: Facebook)
Cara Lestenkof-Mandregan carga a sus hijas gemelas Anna y Mila. (Foto: Facebook)

“La única vez que salimos fue para las citas”, recordó Cara. “Y en las citas, a John no se le permitía entrar debido a las restricciones de COVID-19 y cuando regresábamos a la casa nos desinfectábamos”, añadió. Con las estrictas precauciones que tomaron, ni Cara ni John contrajeron el temido COVID-19. La mujer pudo dar a luz de manera segura a sus hijas gemelas, Mila y Anna, el 22 de junio de 2020.

La familia de cuatro luego tuvo que esperar otras casi tres semanas para un vuelo de regreso a casa a la isla de St. Paul debido al clima y las restricciones de COVID-19 vigentes, y luego tuvo que ponerse en cuarentena durante otras dos semanas una vez que regresaron a casa. “Definitivamente tenemos mucho que contarles a ellas”, dijo Cara acerca de contarle a sus hijas de 8 meses cómo llegaron al mundo.

“Les haremos saber que fue un momento muy aterrador e hicimos todo lo posible para protegerlos y mantenerlos a salvo. Todo era nuevo para nosotros”, dijo. “Ser padres es algo nuevo para nosotros y ser padres durante una pandemia es algo nuevo para nosotros”, concluyó.