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Sujeto saca una espada durante una pelea callejera y ahora está en un lío que puede terminar con él en la cárcel

Una cámara de seguridad captó el momento en que un sujeto saca el arma para así acabar rápidamente con la riña. El video se hizo viral en YouTube.

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La escena desató toda clase de comentarios en las redes sociales. (Foto: Pixabay/Referencial)

La escena desató toda clase de comentarios en las redes sociales. (Foto: Pixabay/Referencial)

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Insólito. Un hombre en Estados Unidos fue acusado de intento de asesinato después de blandir una espada samurái durante una disputa por la posesión de una carretilla. La insólita escena fue captada por una cámara de seguridad y se volvió viral al instante en YouTube.

Curtis Miller, de 54 años, fue arrestado después de que él y una persona que practicaba jogging, identificada como Todd Beavers, discutían sobre quién era el dueño del pequeño vehículo de una rueda que Beavers clamaba haber hallado en una pila de basura.

“Cuando sacó la espada, pensé: ‘¿Qué estoy haciendo? ¿Realmente lo va a hacer?’”, dijo Beavers a la televisora WSVN. “No podía creer que realmente iba a intentar matarme por una carretilla”, agregó el otro implicado en el video viral de YouTube.

De acuerdo a Keyla Concepcion, vocera de la oficina del Comisario del Condado de Broward, “[Miller] aparentemente pensaba que como él había llegado primero ahí, debía reclamar como suyo cualquier objeto de valor en la pila. Evidentemente, la otra persona pensaba diferente”.

“[Beavers] comenzó a trotar empujando la carretilla. Lo que no se había percatado era de que el otro sujeto lo había seguido a su casa”, añadió la portavoz policial sobre el momento en el que Miller sacó la espada y lo amenazó con ella.

“Me di la vuelta y, con la espada desenvainada, comenzó a perseguirme por lo que yo eché a correr”, contó Beavers. El video viral de YouTube muestra a su atacante agitando la espalda y golpeando fuertemente la carretilla antes de marcharse con la promesa de volver.

“Debí haberlo dejado que se llevara la carretilla”, finalizó Beavers sobre el pequeño vehículo de una rueda, que para empezar ni siquiera le pertenecía a los dos sino a una mujer que la había reportada como robada durante una venta de garaje.

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