La cocaína llegó a la Antártida: no es broma

Las Ciencias explican por qué pasa esto y aquí te lo traduzco. Una pista: sí, los seres humanos. Otra vez. De nuevo.

Cocaína y Antártida

La Antártida siente la presencia del hombre de distintas formas. (Foto: AP)

La Antártida siente la presencia del hombre de distintas formas. (Foto: AP)

Deja el Chile vs. Portugal por un rato y atiende a esto, es importante. La Antártida tiene uno de los ecosistemas más delicados del mundo y parece que jamás volverá a ser el mismo. La cocaína y otras sustancias han llegado a la Antártida. ¿Cómo así? La Ciencia lo explica y aquí te lo cuento.

Un estudio acaba de comprobar una triste realidad: las aguas del continente más austral y remoto del mundo, la Antártida, están contaminadas por un conjunto de sustancias entre las que destacan la cafeína, el ibuprofeno, el paracetamol y, léelo bien, la cocaína , en niveles similares a los de Europa y otros con poblaciones gigantescas. El estudio, ya disponible online, se publicará en la edición de octubre de la revista Environmental Pollution. Ciencia pura.

La presencia de personas en la Antártida ha aumentado en las últimas décadas, sea por investigación o por el creciente turismo. Son estos humanos (cuándo no) los que han introducido contaminantes no analizados hasta la fecha que, dependiendo de su toxicidad, persistencia o bioacumulación, son nocivos para el ecosistema.

Por ello, científicos midieron los niveles de farmacéuticos o drogas recreativas en las aguas naturales de la región de la Península Antártica con el fin de evaluar el potencial de riesgo ambiental que representan estos para esta área geográfica. El estudio consistió en tomar muestras de distintas procedencias: canales, fuentes, drenajes glaciares, y puntos de descarga de aguas residuales en el mar. Hasta 25 fármacos y 21 drogas recreacionales fueron analizadas.

Cocaína y Antártida

LA Antártida tiene un problema más. (Foto:AFP)

La Antártida tiene un problema más. Esta es una imagen panorámica dada por la NASA (Foto:AFP)


Las concentraciones más altas son del paracetamol, o acetaminofeno (48.74 μg L−1), el diclofenaco (15.09 μg L−1), y el ibuprofeno (10.05 μg L−1) y la cafeína (71.33 μg L−1). Estas sustancias fueron detectadas en aguas que fueron descargadas al océano sin ningún proceso de purificación.

El cociente de peligro (HQ) de ibuprofeno, diclofenaco y paracetamol superaron ampliamente el 10 en distintas muestras. Son estos mismos, según el trabajo, los que representan la mayor carga tóxica en las muestras.

Por otro lado, lo que más abunda en el grupo de sustancias recreativas es la cafeína. Le sigue la efedrina, usada también para fines terapéuticos.


LA ANTÁRTIDA DESDE UN DRON.


Según el trabajo, se detectó el principal metabolito de la cocaína en uno de los 10 puntos analizados. El lugar está localizado muy cerca de la base científica y militar Marambio, perteneciente a Argentina. Tales niveles se asemejan a lo medido en España, Italia, Bélgica y el Reino Unido. Puede que la sustancia no provenga de la zona analizada, pero la investigación aconseja realizar un control sistemático.

Según contó a Materia Yolanda Valcárcel, investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y coautora del estudio, la cocaína no representa peligro ambiental al ser concentraciones ínfimas, a diferencia de los fármacos. La investigación también contó con la participación del Instituto Geológico y Minero (IGME) de España, la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Nacional del Agua de Argentina.

¿Qué hacer? El siguiente paso que piensan dar los autores del trabajo es comprender en qué medida los compuestos pueden dañar la fauna del continente, algo que puede verse condicionado por las especiales condiciones climáticas de la zona: el frío extremo podría retardar el proceso de degradación microbiana y fotodegradación, lo que podría causar acumulaciones tanto en el ecosistema o la cadena alimenticia.

El cambio climático y la mano del hombre también están afectando a la Antártida de otras formas: un manto verde de vegetación está creciendo en zonas del continente blanco, algo impensado hasta hace poco. Asimismo, se ha comprobado cómo en ella aumentan el número de ríos y lagos de forma sostenida.
Fuente: Nmas1

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