Ministro Alejandro Salas. Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec
Ministro Alejandro Salas. Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec

POR: MIGUEL RAMÍREZ / Periodista de investigación

“Dicen que habrá cambio de ministros. Uy, Diosito, ojalá que no sea yo. Recién estoy haciendo caja”. Tal es la broma que se gastan algunos ministros del presidente Pedro Castillo en Palacio de Gobierno, me cuentan fuentes presenciales.

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El más bromista, por cierto, es Félix Chero, el titular de Justicia, quien por momentos arma chacota en las sesiones y hasta cuenta chistes.

A los ministros parece importarles nada los escándalos de corrupción en los que está implicado el mandatario y que una Fiscalía lo haya sindicado como cabecilla de una organización criminal. Tampoco que el exministro Juan Silva haya recibido un soborno de “100 grandes” –según el empresario Zamir Villaverde- y logrado fugar en las narices de las autoridades.

De hecho, priman sus ansias de poder, pero especialmente su sueldazo de ¡35 mil soles mensuales!

“Cualquier profesional que se respete no integraría un gabinete cuya cabeza, el presidente, está involucrado e investigado por corrupción. Y que uno de ellos, que formó parte del grupo, ahora esté prófugo”, dice un exministro.

Pedro Castillo ha logrado armar un equipo con ministros pechadores, astutos, insolentes, quienes lejos de pedirle explicaciones de lo que se le acusa, se dedican a defenderlo sin ningún rubor y con argumentos disparatados.

Su columna vertebral son el premier Aníbal Torres, Alejandro Salas (Cultura), José Gavidia (Defensa), Roberto Sánchez (Comercio Exterior), Félix Chero (Justicia), Jorge Prado (Producción) y Rosendo Serna (Educación), a los que se ha sumado Dimitri Senmache (Interior). Son los únicos que van a los medios de comunicación.

De todos ellos, Senmache es el más desvergonzado. La semana pasada, cuando en el Canal N se le preguntó sobre la escandalosa fuga del exministro Juan Silva, de la que él es responsable directo, respondió con una bravuconada: “No soy el que va a permanecer en la puerta de un domicilio esperando si sale o no sale una persona”. Es obvio que él no, pero sí la gente que comanda. Para eso es ministro.

Y días después, en el Congreso soltó otra pachotada: “(Silva) No es la primera persona que escapa de la justicia. Muchas personas escapan diariamente”. Claro, pero no todos los que huyen han sido ministros.

A Senmache no le entran balas. Ha contratado como asesor a Harold Mora, quien fue viceministro y hombre de confianza del prófugo Juan Silva. “Lo conozco desde el año 2016″, dijo con toda la frescura del mundo.

Pedro Castillo también ha logrado reclutar a dos astutos abogados que lo defienden en los medios con leguleyadas y argumentos contradictorios: Eduardo Pachas y Benji Espinoza.

Por ejemplo, en noviembre del año pasado, Espinoza dijo que el presidente sí podía ser investigado por la Fiscalía, pero desde que fue contratado por Castillo defiende lo contrario sin ningún empacho.

Los ministros ‘caras duras’, como así se les conoce a los escuderos de Castillo, pasarán a la historia negra del país. Nos vemos el otro martes.

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