Por: Oscar Torres

Caos, violencia y bloqueo de carreteras. Un ministro del Interior que duró solo dos semanas. Pese a ello, el gabinete recibió el voto de confianza. Y un presidente como Francisco Sagasti que aún no se afianza en el cargo. Trome conversó con , la periodista de televisión considerada como la más influyente del país, según la encuesta del Poder de Semana Económica. Ella habla todas las noches con los políticos y nos da su análisis.

Mávila, diversos analistas ven muy débil este gobierno transitorio de Francisco Sagasti. ¿Compartes esa opinión?

Es débil porque es un gobierno de transición y de emergencia. Y porque no podemos desconocer que haya intereses, como el propio Sagasti ha declarado a la prensa extranjera, que no se quedaron del todo satisfechos con la salida de Merino y tener que recomponer la mesa directiva para salvar una situación muy caliente desde el punto de la ebullición social. Pero hay una ciudadanía también empoderada y creo en el respaldo que le va a dar a Sagasti para poder llegar primero a abril con el proceso electoral y al 28 de julio del 2021.

La calle se tumbó a Manuel Merino. ¿Crees que pueda pasar lo mismo con este gobierno morado?

No creo. Merino es una cosa y Sagasti es otra. La forma en que se utilizó la figura de la vacancia y el personaje, y las medidas que empezó a adoptar el gabinete que eran con un tinte autocrático desde un primer momento, desilusionaron a la población. Terminaron por hartar a esta nueva ciudadanía que ha surgido de la generación llamada del bicentenario y esa misma generación, si en un momento se opuso a la vacancia de Vizcarra, no va a permitir sacar a Sagasti porque entienden que hay un ánimo mucho más conciliador...

¿Cómo interpretas que la gente haya salido masivamente a protestar contra Merino y ahora hayan reclamos sociales en varias regiones del país?, ¿tienen relación?

Son cosas distintas. Las protestas contra Merino tienen una edad, determinadas características que no se comparten con los reclamos sociales. Ahora lo que sí pueden tener en común es que ya la gente no tiene miedo de salir y de alzar la voz. Quizá una detonó a la siguiente, eso puede ser.

Muchos están preocupados por la inestabilidad política e incluso piden que se adelanten las elecciones. ¿Ves ese escenario posible?

No, para nada. Si ya de por sí tenemos un proceso electoral que está corriendo acelerado para los tiempos y para que los partidos se organicen, armen y depuren las listas. Ni sería conveniente ni posible. Hay un cronograma, hay una situación de pandemia. Los organismos electorales van a tener todo esto en contra para organizar los procesos con transparencia, pero también con seguridad y luego es mejor respetar los plazos de los partidos para después exigirles esa depuración de la que siempre nos quejamos.

Para ti, ¿el mandato de Manuel Merino fue golpista y usurpador?

No me queda claro si fue golpista. Lo que yo creo es que sí fue abusivo. Abusivo en la manera de interpretar desde un punto de vista muy antojadizo este concepto de la vacancia por incapacidad moral. Comparto la protesta y la desilusión de los que consideran que el Tribunal Constitucional debió zanjar ese aspecto, definir mejor los límites. El Tribunal no lo hizo y por lo tanto nos dejó a todos con la pregunta y el signo de interrogación abierto: ¿fue o no fue? No soy constitucionalista y mal haría en juzgar, de lo que me di cuenta es que incluso la ley más constitucional puede resultar siendo abusiva dependiendo del uso que le des...

¿Qué impresión te da Francisco Sagasti como político?

Me parece una persona bien intencionada, que está tratando de hacer lo mejor. Lo único que me da miedo, a ver, él dice ‘ser conciliador no significa ser ingenuo’, que haya un poco de ingenuidad en este gabinete y en este presidente. Que falte ‘maña política’ que va a ser muy necesaria para evitar que todo el tiempo viva contra la pared porque le queda poco tiempo, pero en ese poco tiempo no podemos tener una cometa al viento gobernando.

¿No te parece inconsistente que haya hecho renunciar al ahora exministro del Interior, Rubén Vargas, cuando tres días antes le dio su total respaldo?

Dicen que fue el ministro el que renunció, esa es la versión oficial, pero sabemos, porque en política no hay coincidencias, que el voto de confianza iba a ser un trámite engorroso y traumático porque se había pedido la cabeza del ministro. Todos lo sabemos y yo creo que la reforma policial es un trabajo de más largo aliento. Entiendo la buena intención, entiendo que hay corrupción en la PNP, pero quizás no era el momento ni oportunidad. En eso me parece que sí se erró y que hubo un disparo al pie gratuito.

TURBULENCIA

¿A qué crees que se deba tanta turbulencia política en el país, a la pandemia, a la crisis económica…?

Hay varias cosas, la pandemia y la crisis económica la agravaron, pero la democracia peruana es frágil desde hace mucho. Quizás desde el fenómeno Fujimori. No logramos construir políticos que estén unidos por una manera de ver el país. Encuentras, por ejemplo, que hasta el momento no tienes una izquierda cohesionada. La izquierda también se dispara a los pies, se mete autogoles a cada rato. Sería muy beneficioso para el país tener una izquierda articulada. La derecha prácticamente no existe y lo que queda son estos grupos económicos que son propietarios de los partidos, no son líderes ideológicos, políticos. Son empresarios de la política...

¿No te parece que Martín Vizcarra al postular al Congreso está buscando impunidad para los graves delitos de que lo acusan?

Completamente de acuerdo con eso. Es lo peor que ha podido hacer. Es absolutamente contradictorio una persona que criticó, que cerró el Congreso y que además la lista que escoge. Ser número 1. Eso es oportunismo y casi una admisión, un reconocimiento de culpabilidad que ha hecho Vizcarra.

CANDIDATOS

George Forsyth lidera las encuestas, pero aseguran que se está ‘desinflando’. ¿Crees lo mismo?

Sí, y creo que va estar reñida. Quienes han capitalizado mejor la oportunidad de las crisis, han transformado esa crisis en una oportunidad han sido el partido Morado y la izquierda de Verónika Mendoza. Por ahí hay nuevos jugadores en la cancha. Creo que hay candidaturas que no han despegado ni despegarán y hay un primer lugar que va a debilitarse, pero tampoco creo que vaya a desmoronarse del todo. Hay que ver cuál es la estrategia que opta ahora a mitad de partido para reenfocar en el segundo tiempo.

¿Te parece que al estar Sagasti en la presidencia pueda favorecer la candidatura de Julio Guzmán, ya que son del mismo partido?

Sí, claro que sí. De todas maneras. Así ellos digan ‘no, que la objetividad’, entiendo el esfuerzo por diferenciar las cosas y está bien. Los presidentes tienen que mantener una neutralidad, pero supongamos que esto hubiera ocurrido con Keiko en la presidencia y con otro candidato de Fuerza Popular o con PPK en la presidencia aún y con Peruanos Por el Kambio con otro candidato. Siempre hay que conservar la neutralidad, pero lo ideal sería poder ir a un proceso electoral y al mismo tiempo tener un presidente surgido de las urnas con un partido que lo respalde para tener ese soporte en el legislativo que PPK no tuvo.

CONGRESO

¿Este es el peor Congreso que hemos tenido en los últimos años?

Siempre es el peor, por lo tanto este es el peor hasta el momento y yo lo puse en una primera columna que publiqué hace mucho tiempo cuando venía recién el tema de la AFP. Dije: ‘Este será el peor Congreso’.

Las candidaturas de Keiko y Fuerza Popular podrían quedar fuera de las elecciones por decisión de un juez. ¿Consideras correcto eso?

No, para nada. El fujimorismo tiene que pagar en las urnas lo que ha sembrado con sus acciones.

¿Ves probable que una personalidad reconocida a nivel mundial como Hernando de Soto pueda sintonizar con el pueblo?

Lo veo un poco desenfocado a Hernando. Lo entrevisté y siento que se quedó en un Perú que hoy no es el del ‘Misterio del capital’ ni ‘El otro sendero’. Es decir, ha tenido una evolución este país, es distinto. Es un reto para él volver a sintonizar y enganchar con este nuevo Perú.

La labor de la prensa es muy criticada en general, tú estás siempre en el centro de la noticia. ¿Cómo tomas esos comentarios?

Acá hay derecho de opinión, libre expresión y eso es saludable. La simpatía y la antipatía, ambas son más visibles porque tienes más plataformas a disposición. Aquí hay que tener, digamos, el cuero curtido para recibir las críticas, así como las tomas en su exacta medida también entender que no todo elogio está desprovisto de algún interés. Aquí hay que tener los pies en la tierra y la seguridad de actuar por conciencia, y vamos para adelante.

Las redes sociales van a tener gran protagonismo en las elecciones con todo lo que eso implica. ¿Qué te genera?

Entusiasmo porque va a ser un reto también para los líderes políticos, los partidos, los electores. Vamos a ver que sucede en este nuevo escenario. No digo que sea el único, pero al tener además la pandemia sí se va a trasladar mucha discusión política a las redes y a los medios convencionales también.

¿Cuál es tu red social favorita y para qué la utilizas?

Me gusta Twitter para informarme, pero entiendo los peligros de comentar y la verdad no me gusta perder energía leyendo cosas, ni teniendo que controlar mis ganas de responder, entonces lo veo como una fuente de información. Me gusta Instagram porque te acerca a otro nivel. Es mucho más amable el seguidor y puedes compartir otros aspectos de su vida que no están ligados necesariamente a la parte política. Aspectos mucho más familiares, personales, necesidades más humanas. No entiendo TikTok ni lo entenderé jamás, ya me jubilé para ello. Y Facebook sigue siendo la red social primaria. Estoy explorando LinkedIn, ese es por ahora mi espectro.

A ti te llamaban vizcarrista y ahora tal vez te dirán morada. ¿Alguna vez has tenido militancia o simpatía por algún partido político?

Lo puedo tener, pero mi trabajo es no demostrarlo. Yo soy un ciudadano a la hora que va a votar y emito mi voto que es secreto... Si la gente sabe lo que yo pienso, no hay ninguna mentira ni nada malo. Uno puede tener una opinión y eso es válido. Ahora, vizcarrista no he sido, pero aquí si no eres del otro lado te ponen al lado opuesto, entonces leo que soy un día fujimorista, al otro día soy vizcarrista, al otro día soy humalista y me encanta que la gente siga creyendo que soy de cualquier bando, menos del que realmente soy.

¿Estás de acuerdo en que un periodista que trabaja en un medio asesore a políticos o candidatos?

En absoluto, no. Uno tiene que renunciar. Un periodista, lamentablemente, es así. Es lo que te impone la norma. Este trabajo te requiere las 24 horas a tiempo completo y eso es.

Muchas gracias Mávila y ojalá quien salga electo presidente en las próximas elecciones sea honesto y capaz…

Gracias y ojalá Óscar.

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