'Cuto' Guadalupe se ríe a carcajadas cuando cuenta una nueva historia de futbolistas: cuando fue "campeón" en la Copa América Paraguay 99'.
'Cuto' Guadalupe se ríe a carcajadas cuando cuenta una nueva historia de futbolistas: cuando fue "campeón" en la Copa América Paraguay 99'.

¡Ayayay! ¡Buen inicio de semana! , con ustedes. Mis hinchas saben que me gusta bailar, jugar y también leer. Los libros son como una película, pero conoces mejor la historia, te metes más en el mundo, como un sueño. Y “La vida es sueño y los sueños, sueños son…”, así nos dice Pedro Calderón de la Barca.

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Y ahora mi gente, mi sangre, llegó más barrio, con códigos que aprendí en Corongo, más atrevido que nunca para contarles que -como aseguró el escritor español- yo también tuve un sueño tan real que hasta el día de hoy no sé si lo viví o lo soñé.

Eso me ocurrió en 1999. Fue un año espectacular para mí. En ese momento, con Universitario de Deportes estábamos camino a lograr el Bicampeonato y también fiché por Independiente de Argentina. Para coronar mi buena temporada, estuve en la selección que dirigió para la Copa América 99 que se disputó en Paraguay. O sea estaba en mi mejor momento, sentía que podía conquistar el mundo. Y aún no lo gritaba, pero por dentro lo decía: “¡Tengo hambre!”.

A mis 23 abriles, mi físico a plenitud, las hormonas a 10 mil por hora y con ansias de vivir la vida y los sueños. Me sentía más rico que un chocolatito ‘Sublime’, de los de antes, de los envueltos el papel. Más sabroso que un t, más dulcecito que una uva de .

LA COPA AMÉRICA PARAGUAY 99′

Nos fuimos a Paraguay con la ilusión de hacer una gran Copa América y dejamos la piel en la cancha. Sudamos sangre. Con el paso de los partidos nos acomodamos más. La gente no creía en nosotros, pero demostramos que, con esfuerzo, unión, entrega y disciplina, podíamos superar obstáculos. Lamentablemente quedamos eliminados por México en tanda de penales.

Entrenábamos, dormíamos, jugábamos. Otra vez, entrenábamos, dormíamos, jugábamos. Así fue nuestra rutina por 20 días, aproximadamente desde que entramos en concentración rígida, que duró nuestra participación copera. No nos divertíamos para nada. Imagínense, un muchacho de mi edad y estar sin darme un masajito, solo para que mis piernas puedan responder sin problemas. Así es la vida del futbolista.

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La cosa es que una vez que se acabó el torneo para nosotros, me quedé en Buenos Aires para fichar por Independiente de Argentina. Recuerdo que en Ezeiza me esperó . Mi compadre ‘Ñol’ Solano me ayudó contactándome con su representante para que me asesore en la firma de mi contrato con el equipo de Avellaneda. Pero esa es otra historia que contaré después. Ahora me enfocaré en mi sueño, porque la vida es un sueño. Parece que mi otro yo salió una noche, se metió en otra dimensión y realizó una travesura, porque lo sentí muy real.

LA NOCHE DE PARAGUAY

Luego del último partido con la selección, la delegación quedó libre. Esa noche, cada jugador tomó su libertad como mejor le parecía. Ya no había la presión de dormir temprano, madrugar, entrenar o cuidar las piernas. Algunos se fueron de compras, otros a comer, y un grupo a cenar con algún paraguayo conocido.

En mi caso me junté con Miguel Rebosio y otro seleccionado más y fuimos a recorrer la ciudad y conocer el ambiente. Con mi compadre el ‘Conejo’ había compartido habitación toda la Copa América y nos entendíamos a la perfección, como lo hacemos hasta ahora. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que nos leemos la mente. Un gesto mío y él ya sabía que había qué hacer.

Esa noche, luego de varios días de estricta concentración, estaba furioso como un oso. La mitad de mí pensó disfrutar, la otra mitad regresó al hotel.

Cerré mis ojos. Aparecimos en un lugar muy bonito, de bella arquitectura, una casa enorme. Había mucho movimiento. Llegamos tres zagueros. Éramos un trío dispuesto a todo para defender nuestra patria. Quedé sorprendido con el movimiento en el lugar, parecía Miami.

MONTAÑO ERA EL REY. SÍ, MONTAÑO

La atracción era el colombiano Jhonnier Montaño, la revelación y que había firmado por el Parma de Italia. Lo vi poseído, llevándose todas las miradas de todas las chicas. Entonces, mis compañeros y yo no quisimos ser menos.

Nosotros, del Callao, también tenemos swing y fuimos al ataque con todo. Atacamos en bloque de tres, por izquierda, derecha y el centro. Marcamos por arriba, abajo, en el medio. Anotamos adelante y defendimos bien en retaguardia. La hicimos linda, como para tener un desempeño de 11 puntos.

La historia completa (¿o el sueño completo?) salió en la entrevista que le hice a mi compadre ‘Conejo’ en ‘La fe de Cuto’. Los únicos que conocen los detalles son los que estuvieron en la grabación. Corrijo, se grabó, pero no apareció en la edición final del programa. Nuestro productor general hizo la de: “No va a salir”, nos dijo.

Pero les puedo decir que fue una faena inolvidable, en equipo. De esas cosas que uno marca en su lista de pendientes en la vida, para llegar tranquilo a viejo y decir con argumentos “yo sí he vivido”. Paraguay no se olvidará jamás de ese tridente. Dejamos bien alto el nombre del Perú.

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Abrí mis ojos y el sol brillaba. Desperté de una vivencia maravillosa. Mi compañero Rebosio me dijo que había estado alucinando cosas. Volví a la realidad. La delegación peruana regresaba a Lima y había que hacer maletas lo más pronto, antes de que nos dejaran. Pero luego pasó algo increíble, que me confundió aún más y es por eso que después de 22 años no sé si después de cerrar mis ojos viví algo increíble o lo soñé.

¿QUÉ PASÓ ANOCHE?

Pasó que al momento que salimos del hotel de concentración para abordar el bus que nos llevaría al aeropuerto vimos un grupo de unas diez chicas paraguayas, aproximadamente. Por un momento pensé que eran peruanas, porque varias lucían la camiseta bicolor, la oficial.

Subimos al bus, los compañeros del equipo nos miraban sorprendidos, no sabían qué hacían esas bellezas allí y justo cuando ya teníamos que regresar. En ese momento, me percaté de que las señoritas tenían peluches en sus manos, algunas llevaban flores. Cuando pasaron los minutos las vimos llorar. Sinceramente me recordaba esas escenas de muchas películas cuando los jóvenes se van a la guerra y la familia los despiden en llanto.

De pronto, ellas comenzaron a lanzar besos volados. Se les corría el rimmel, lloraban, las veía llorar, abrazaban a los peluches, lucían la camiseta de la selección peruana. Desde las ventanas del bus vi que todos se hacían los locos: “Es para ti… No, para ti…, Nada que ver, no sé quiénes son, nunca las he visto dijo otro”, decían y cada uno se tiraba la pelota.

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Como se dice en el fútbol, la reventaban a la tribuna sin roche. Ese momento se olvidaron de salir jugando con pelota dominada. Todos se hacían los locos, nadie asumía. Todos miraban para otro lado, silbaban mirando al techo.

El cuerpo técnico nos miraba, los dirigentes también. Todos extrañados con lo que estaba pasando. Ese momento era digno de ser filmado. Hoy con el tiempo, recién me doy cuenta, yo recién esteba empezando, pero mis compañeros habían logrado conseguir que un ramillete de bellas chicas hinchen por Perú.

El tiempo pasó y hasta ahora, cada vez que le hago recordar de esa increíble noche al ‘Conejo’ Rebosio me dice: ‘Compadre, la vida es sueño y los sueños, sueños son…”.

Nos vemos el próximo lunes. Y los viernes, no se olviden: una entrega nueva, estreno mundial, de .

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