Melissa Klug habló de todo con nosotros. (G. Ávila)
Melissa Klug

(33) acaba de maquillarse y se enfunda en su ceñido vestido rojo que resalta su bonita figura. Aunque ya sabe lo que es estar frente a las luces y reflectores, confiesa que le cuesta posar para el lente de nuestro fotógrafo. Quizá el ‘temor’ que experimente sea el mismo que siente para no ponerle título a la relación que hoy mantiene con Ítalo Valcárcel (23), porque no quiere ‘apresurarse’ como ocurrió con Diego Chávarri, con quien estuvo luego de su mediática y ‘dolorosa’ separación de .

¿Es una revancha ?
Sí, lo tomo de esa manera porque la primera vez llegué a la final de sentencia en sentencia. A la gente le gustaba que haga el ridículo en la pista de baile. Sin embargo, aprendí un poquito y felizmente estuve con Ítalo (Valcárcel), quien tiene una paciencia única conmigo. Ahora, igual me he sentido nerviosa, pero espero ir mejorando semana a semana, estoy ensayando mucho.

Igual en esa etapa el público te apoyó. ¿Por qué crees que se dio ese masivo respaldo?

Muchas mujeres se identifican conmigo, he visto las estadísticas en Instagram y la gran mayoría de personas que me escriben son damas. Me han contado cosas y en resumen, mi historia le ha pasado a muchas. También se identifican con lo que ha vivido Karla Tarazona. No voy a meter a todos los hombres en un mismo saco, pero la mayoría de mujeres ha vivido las cosas que me sucedieron, todo lo que viví con el padre de mis hijos (Jefferson Farfán).

¿Cuánto te costó reconstruirte?
No fue nada fácil, me puse los pantalones y dije: vamos para adelante. Hasta ahora sigo sacando adelante a mis hijos. Soy todo para ellos, padre y madre. Soy la buena y la mala. Soy la bruja que no les da permiso. Por eso sigo trabajando, metiéndome en todo para crecer, generar dinero y estar con ellos.

Ese renacer fue de la mano de Diego Chávarri...
Pasaba por un momento difícil, una separación de tantos años (estuvo 11 años con la ‘Foquita’) y apareció Diego. En ese momento tenía roto el corazón, sentí que necesitaba un poco de cariño, las mujeres que han pasado por una decepción y dolor tan grande me entenderán. Sé que me puedo refugiar en mis hijos, que me dan mucho amor, pero no es igual. Uno necesita ese apoyo, necesitas que alguien te diga: te quiero, estoy contigo, eres linda, esto va a pasar. Esas palabras te alimentan y te dan fuerza... mis hijos me dan la fuerza para salir adelante, pero tenía el corazón roto.

También hay que vivir, tenías que sentirte mujer y volver a sonreír...
Muchas siguen viviendo en los años 80 y yo creo que hay que vivir. He escuchado tantas historias de personas que, siendo jóvenes, se van de esta vida por un accidente o amigos de mis hijas que les dispararon por un celular. Por circunstancias de la vida fui madre muy joven y no he tenido esa vida que ahora disfruto, ser madre no me quita el derecho a divertirme, de salir con mis amigas, tomarme un trago. Sé que no le puedo gustar a todo el mundo, pero tengo derecho, es mi vida y nadie tiene por qué juzgarme.

Se especuló que Diego fue a visitarte a tu casa. ¿Es cierto?
Ese porque ese día no estaba en mi casa, sino ensayando con Ítalo. Mi hija Samahara se había operado y me escribió diciendo que Diego iba a visitarla y estuvo en mi casa con mis hijas, en la cocina. Por eso, para que no vuelva a suceder este tipo de especulaciones, es mejor que él las recoja de mi casa y las lleve a dar una vuelta.

Pero Diego lloró en televisión recordando la relación que tuvo contigo.
Conozco a Diego y es una persona sentimental. Él lloró al recordar a mis hijas, les tiene mucho cariño. Las peleas que tuve con él fueron casi al final de la relación, por su carácter explosivo, pero desde que nos separamos no dejó de ver a mis hijas.

¿Las lágrimas fueron por ti?
No fueron por mí, sino por mis hijas. Se encariñó y lo demuestra, no hay que negarlo. Lo malo son sus actitudes, tiene reacciones de loquito.

Dijo que eres el amor de su vida.
Esas cosas son de él, en su momento nos enamoramos, estuvimos contentos y felices. Ya mi corazón perdonó todo, no guardo rencor a ninguna de mis exparejas. He perdonado cosas peores, cómo no hacerlo con Diego...

Ahora vives una etapa diferente después de haber ‘oficializado’ a Ítalo como tu pareja...
No tenemos un título, decidimos salir y la pasamos bien. Tampoco fue una ‘oficialización’ porque no dije ‘mi enamorado’ ni ‘mi novio’, pero prácticamente lo es. Desde hace un año que compartimos cosas y hay muchas detalles de él que me enamoran y dije que estaba enamorada, porque no lo voy a negar, no soy mentirosa.

¿Tienes miedo a ponerle un título?
Tal vez, porque la primera vez me apresuré, no conocía bien a la persona y de frente fue mi enamorado, entonces, creo que siento un temor que me aguanta.

¿Cómo es Ítalo?
Es una excelente persona tiene muchas virtudes que me gustan, es un profesional, responsable, no sale, toma poco. Además, lo admiro mucho porque se traza metas, objetivos y los cumple. No sé qué pasará más adelante, no sé si será la persona que se va a quedar a mi lado, pero disfrutamos el día a día.

¿Nunca te incomodó la diferencia de edad?
No, eso no me complica. Para su edad es supermaduro, mucho más que yo.

Dime tu pronóstico para el Perú-Argentina...
Será un partido muy disputado, pero nada es imposible. Espero que la selección gane.

¿Jefferson debe jugar ese partido?
Sí, no jugó el último pero se viene esforzando y debería jugar. Siempre ha sido un buen jugador, tuvo sus bajones, pero nadie le quita que sea un buen jugador... pero jugador de las canchas.

(E. Castillo)

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