Rebeca Escribens desnuda su lado más amoroso con Trome: "Le mando flores a mi esposo" [VIDEO y FOTOS]

Rebeca Escribens no delega, actúa. Asume cada rol que la vida le ha ido presentando y muestra un rostro distinto para cada responsabilidad, pero la esencia sigue siendo la misma. Artista, madre, esposa y sabe Dios con qué otra ‘ocurrencia’ nos saldrá.

Rebeca Escribens
Rebeca Escribens
Rebeca Escribens
Rebeca Escribens
Rebeca Escribens
Rebeca Escribens

Más sobre:

Rebeca Escribens

Este es un viaje interior, un transitar por la intimidad, desde la mejor manera posible a un personaje querido. Podremos conocer la vida y pasión de una dama de la televisión. Rebeca Escribens , la señora de las mil locuras, en su lado que casi nunca muestra.

¿Eres tía?
Soy una mujer grande.

Te pregunto porque en las redes así te elogian.
Me escriben: ‘Está rica la tía’, ‘La tía pone’.

¿Te sientes mamacita?
Plena, hermosa y que sabe lo que quiere.

Tienes cosas de ‘rayada’.
Soy una loca que cuando le toca ser madre, deja la sonrisa para otro momento.

¿Qué más?
Bailo como demente.

¿Full discotecas?
Salgo muy poco.

¿Por falta de espacio?
A mí no me falta tiempo, me falta descanso.

La gente cree que siempre paras con una sonrisa.
Soy de carácter fuerte, pero no lo uso mucho.

¿Intensa como pareja?
Toda mujer es fastidiosa y pesada.

¿Friegas a tu esposo?
A estas alturas, elijo mis batallas.

¿Celosa?
No pierdo el tiempo. No ando pendiente de lo que hace.

¿Una frase que resuma tu historia con él?
Nos unimos para ir juntos por la vida, no para fregarnos.

¿Qué te molesta?
El desorden.

Rebeca Escribens

Rebeca Escribens compartió anécdotas sobre su vida cotidiana en casa

Rebeca Escribens compartió anécdotas sobre su vida cotidiana en casa

Imaginemos que armas una reunión en casa... ¿que los invitados no toquen nada?
Que hagan lo que quieran.

Pero...
Así se hayan ido a las 3:30 o 5:00 de la madrugada, saco la aspiradora, trapo azul para la mesa, verde para el piso y no me voy a la cama hasta que todo quede como si nadie nos hubiera visitado.

¿Y don Carlos?
Se va a dormir porque no dejo que ayude.

¡¡Qué!!
Es que lava mal. El plato se limpia por ambos lados.

Pobre tu empleada...
Son colaboradoras.

Me refería a que la tendrás ‘pilas’ todo el día.
Te aclaro que mi dormitorio y mi wáter los limpio yo misma.

¿Cocinas?
Sí, pero no me agrada porque termino aseando hasta el techo.

O sea que sí cumples con los quehaceres.
Si miras mis manos, te darás cuenta de que así es. No son dedos, son muñones, ja, ja.

Te pensé sentada en un sillón limándote las uñas.
Mi mamá me enseñó a tender mi cama, lavar mi calzón.

Como suegra debes ser bien jodida...
Mi hijo mayor tiene enamorada y la quiero como la hija que nunca tuve.

¿En serio?
Para qué molestar si puedo agrandar la familia.

¿Una virtud?
Siempre digo la verdad.

¿Tu última mentira?
‘No amor, te juro que no agarré el sencillo’ y sí lo había tomado.

Rebeca Escribens

Rebeca Escribens se declara loca, pero cuerda y algunas veces seria.

Rebeca Escribens se declara loca, pero cuerda y algunas veces seria.

Una filosofía que inculcas a tus hijos.
Nuestra felicidad debe ser contagiosa y repartida.

¿Lisa?
No ando repartiendo ajos y cebollas.

¿A tus más cercanos?
Mis amigas ya saben que cuanto más las insulto, más las quiero, ja, ja.

Vas por la calle manejando y ves que un hombre arroja la botella al piso.
Me paro y le digo: ‘Señor, se le cayó’.

¿Te cruzaste con algún malcriado?
Jamás, pero soy consciente de que abuso de mi condición de persona pública.

Me estaba olvidando... ¿compras en el supermercado?
Sí y lleno la refrigeradora como si al otro día fuera a estallar una guerra.

¿Vas bien arreglada?
El fin de semana solo me lavo la cara y retoco mis cejas.

¿Cuántas veces has coimeado a un policía?
Nunca.

¿Ni lo has intentado?
Cuando me paran, bajo la luna y digo: ‘Póngame la multa, sé la falta que he cometido’. No hago más comentario.

Todo lindo, pero nadie es perfecto...
Soy torpe, me caigo con facilidad, tengo las manos de mantequilla, me tropiezo con mis propios pies.

Qué confesión para fuerte...
Por eso compro platos de plástico.

Te habrán alucinado harto...
Mis hijos me vacilan en la calle: ‘Cuidado, camina de frente, izquierda, derecha’; y respondo: ‘Estoy viendo, sonso’.

Para usar tacos debiste sufrir.
Para eso no, porque desde chiquita fui bien ‘perica’. Fue una herencia de mi abuela, que era muy sabia. Hasta los 100 años se arreglaba.

¿El mejor consejo que te dio?
Sin calzón; pero sin lápiz labial, jamás.

¿Un acto de amor?
Le mando presentes a su trabajo, flores.

Lo emocionarás...
Y sus amigos de la oficina se ríen, pero en el fondo, quisieran que sus mujeres hagan lo mismo.

¿Festejas fechas especiales?
No, pero mi aniversario sí, porque es el mismo día que cumple años mi mamá.

¿Cómo te presento?
Actriz de formación y conductora de oficio.

¿A quién le darías tu voto en las próximas elecciones?
A quien llegue con una verdadera reforma en la educación.

¿Ganadora?
Mi éxito es mi tranquilidad.

La chica es la imagen que transmite, aunque ella se defina de otra manera. Se marchó sonriendo, nuevamente pidió disculpas porque esta entrevista demoró semanas para realizarse. Miró su reloj, ahora le toca su clase de inglés y para allá enrumbó.

Bien lo dijo la actriz comediante Mae West: ‘Solo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente’.

Rebeca Escribens

Rebeca Escribens se declara muy ordenada y amante de la limpieza.

Rebeca Escribens se declara muy ordenada y amante de la limpieza.

Ir a portada