Daniel Peredo y El Búho

El Búho recuerda al comentarista deportivo Daniel Peredo a un año de su fallecimiento. 

Daniel Peredo
Daniel Peredo
Daniel Peredo y su esposa

Este Búho piensa que las narraciones del fútbol nacional, pero sobre todo de la selección peruana, nunca volverán a ser iguales. Porque hace un año, la voz que llenaba de emoción, tristeza y alegría, la que copaba las cabezas de los hinchas con frases que se convertirían en imperecederas (‘Con los huevos de Vargas’, ‘Gloria a Perú en las alturas’, ‘Jefferson Agustín Farfán Guadalupe, por tu mamacita’), se apagó abrupta e injustamente. Porque si había algún peruano que merecía ir al Mundial, era Daniel Peredo Menchola.

Pero ese destino cruel le arrebató al periodista y narrador, y a los millones de hinchas, gritar los goles de la Blanquirroja ante Australia, porque ‘Una más va a haber’. Este columnista trabajó con Daniel ‘Cabezón’ Peredo en esa recordada Unidad Deportiva de Epensa, de los diarios ‘El Bocón’ y el suplemento ‘Crack’ de Ojo, en 1994. Estábamos capitaneados por Jorge Esteves.

Lo que el gran público que lo lloró no sabe, es que el narrador fue un destacado periodista de prensa escrita, un rubro totalmente distinto al periodismo radial o televisivo. Son poquísimos los periodistas deportivos que pueden destacar, al mismo tiempo, en la prensa escrita y en la prensa radial-televisiva. Entre las excepciones estaban Roberto Salinas, a finales de los setenta, y ‘El Veco’ a inicios de los ochenta. Estos maestros escribían excelente -sobre todo ‘El Veco’- y comentaban en radio y TV, pero no ingresaban a un rubro especial: la narración.

Si alguien me preguntara cuál es la principal cualidad de Daniel Peredo en esta profesión, yo diría que fue esa ambición de llegar adonde quiso llegar, sin importarle las críticas, y les dejo a los lectores que interpreten la palabra ‘ambición’ como quieran.

Peredo tuvo la suerte de tenerla clara desde que pisó la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la San Martín. Ingresó desde lo más bajo en una radio, pero tenía puesta la mira en el mejor suplemento deportivo del país de ese entonces, ‘Crack’. Tenía las condicionas para hacerlo. Su cerebro, antes que Google y Wikipedia, era una gigantesca computadora que almacenaba datos increíbles. Alineaciones completas de equipos de Segunda de una década atrás. Era un Christian Vallejo -legendario periodista de La República-, pero este era un disco duro de datos de política y sociedad, y por eso, siguiendo su naturaleza, quería más y no se conformó con ser jefe de ‘Crack’, sino que luchó por ser promovido a editor del buque insignia: ‘El Bocón’. Pese a que su ascenso era merecido, su capacidad de trabajo, entrega y elaboración de buenas crónicas de partidos le generó ciertas enemistades.

Peredo no improvisaba, devoraba libros deportivos, revistas nacionales y extranjeras, libros sobre fútbol de Valdano y Osvaldo Soriano, de tácticas de Arrigo Sacchi y el Milán. Seguía acumulando conocimientos que le iban a servir para avanzar un peldaño más. La última vez que lo vi fue en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, en la final de la Copa Libertadores, para el partido Cruzeiro vs. Sporting Cristal. Yo era editor de ‘Crack’, nos abrazamos y les deseamos suerte a los celestes. Cuando sintió que había logrado todo en el periodismo deportivo de prensa escrita, ingresó a la televisión desde abajo, en ‘Goles en acción’, donde Alberto Beingolea no pudo evitar comprobar que el ‘Cabezón’ se pasaba por encima a sus amigos comentaristas y tuvo que darle, paulatinamente, protagonismo. Pero su gran y arriesgado salto fue el pedir narrar un partido. Después de mucha resistencia, lo logró.
Recuerdo que muchos lo criticaron: ‘No puedes pasar de comentarista a narrador, estás descendiendo’. ‘No tienes voz’, se burlaban también algunos de los narradores consagrados.

Para este Búho fueron las alegrías y los infortunios de la selección los que lo convertirían en la voz de una cruzada épica que duraría lustros. ‘Con los huevos de Vargas’, en el gol agónico de Fano a Argentina, le abrió las puertas no de un estilo, sino que le abrió las puertas al hincha que habitaba en él para transmitir su emoción en una cabina. Esas Clasificatorias a los Mundiales de Brasil y Rusia las sufrimos y gozamos con él.

En el 2017, en el ranking del Búho, lo elegí como ‘El narrador del año’, porque comentaba como gran periodista y gritaba y sufría como hincha. Los narradores deportivos son cíclicos, después de Humberto Martínez Morosini pasaron décadas para que apareciera un Daniel Peredo. Por ello, lo seguiremos extrañando por mucho, mucho tiempo. Apago el televisor.

Ir a portada