Milett Figueroa y Pantaleón y las visitadoras

El Búho escribe sobre la participación de Milett Figueroa en el musical de Pantaleón y las visitadoras, así como un recuento de la película basada en la novela de Mario Vargas Llosa. 

Milett Figueroa
Milett Figueroa
Milett Figueroa
Milett Figueroa

EsteBúho lee que la guapa modelo y actriz Milett Figueroa protagonizará el musical de ‘Pantaleón y las visitadoras’, la entrañable e hilarante novela de Mario Vargas Llosa, que fue escrita en 1973 por nuestro Premio Nobel.

Como no podía ser de otra manera, ‘Milechi’ será una de las ‘visitadoras’ y su presencia le dará un atractivo especial a la obra teatral que dirigirá Juan Carlos Fisher. Se me viene a la mente la emblemática película de Francisco Lombardi (1999), con Salvador del Solar como el capitán del Ejército ‘Pantaleón Pantoja’; Mónica ‘Charito’ Sánchez interpretando a su esposa ‘Pochita’; una potable Angie Cepeda como la visitadora ‘La Colombiana’, y un séquito de ‘lolitas’ de nombres tan prostibularios como ‘Pechuga’ (Tatiana Astengo) o ‘Peludita’ (Tula Rodríguez).

Y, claro, en todo burdel, aunque este sea flotante o que ande surcando el río Amazonas para llevar ‘prestaciones’ a los soldaditos fogosos de nuestros remotos cuarteles fronterizos, siempre habrá una ‘mami’, ‘La Chuchupe’. Esta no es otra que una gran actriz española, Pilar Bardem, madre del actorazo Javier Bardem.

El alto mando encarga una misión tan comprometedora para el uniforme del Ejército, que la debía llevar a cabo un militar intachable, casi perfecto, sin defectos. No mujeriego, no borrachín, no ratero. El ‘General Collazos’ (Gianfranco Brero) tenía a su hombre, ‘Pantaleón Pantoja’. El primero de su promoción, espada de honor, con ascensos en los primeros lugares. Todo cargo que ocupaba lo desempeñaba a la perfección. Precisamente por ser tan meticuloso y perfeccionista, ‘Pantaleón’ no solo realizó un trabajo matemáticamente exacto, también se mimetizó como uno de esos cafichos amigos de ‘La Chuchupe’.

Para conocer el negocio, comenzó a amanecerse en Iquitos, a tomar, a llegar con la camisa manchada de rímel, porque a veces tenía que hacer ‘controles de calidad’ a las nuevas ‘lolitas’, a las que llamaba eufemísticamente ‘visitadoras’. Hasta creó ‘Pantilandia’, un cuartel donde dormían las ‘visitadoras’ y de allí partían por el río a realizar un trabajo que ‘Pantaleón’, muy serio él, consideraba ‘heroico y patriótico’. Pero todo se vino abajo cuando un periodista desalmado y ‘mermelero’, apodado ‘El Sinchi’, que tenía un sintonizado programa radial, quiso extorsionar a ‘Pantaleón’. Este personaje fue interpretado por el desaparecido actor Aristóteles Picho, sin duda una de sus más increíbles caracterizaciones.

Vargas Llosa escribió esta obra después de su monumental ‘Conversación en La Catedral’ (1969) y sus críticos aprovecharon para decir que ‘estaba acabado’, que era una obra menor. El autor se defendió afirmando: ‘Lo que pasa es que siempre había dicho que era inmune al humor, pero ahora ya no pienso así’.

Es una dura crítica a la institución militar, que ya había vuelto al poder. ‘Pantaleón’ no era un traficante de blancas, se consideraba un buen militar que estaba cumpliendo una misión secreta. Al final lo dejan solo. Cuando le comunican que le van a dar de baja, se pone a llorar delante del ‘General Collazos’. ‘¡¡Pórtese como un hombre, carajo!!’, le reclama otro oficial. Termina en un gélido pueblito en la frontera con Bolivia, donde tal vez nunca ascienda, pero al menos seguirá sirviendo a la patria. Ahora esperaré para ver a la sensual ‘Milechi’ en su reposición como musical.

Apago el televisor.

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