Este Búho continúa emocionado por el histórico partido de los dirigidos por Ricardo Gareca en la mítica ‘Bombonera’, que nos pone cada vez más cerca de llegar a un Mundial después de más de 30 años. no será nada fácil, como algunos creen. Eso será motivo de otra columna, ahora prefiero ingresar al túnel del tiempo y recordar algunos grandes partidos de los que tengo memoria.

1981: Fueron las últimas grandes Eliminatorias de un seleccionado peruano. El brasileño ‘Tim’ era el entrenador y la gente tenía tanta ‘química’ con el seleccionado que anunciaba comerciales de televisores a color y de Ajinomoto, ‘El toque del sabor’, en alusión al gran juego que exhibían sus muchachos, sobre todo esa delantera con Oblitas, La Rosa, Barbadillo y la volante inigualable de Uribe, Cueto y Velásquez. Eran épocas en las que había un himno, ‘Perú, España 82’, del gran José Escajadillo. Los partidos los veíamos en la Unidad Mirones casi siempre en la casa del ‘flaco’ José García porque su viejita, la señora Maruja, era la única que soportaba los gritos de la mancha después de unas ‘chelas’ que ya empezábamos a tomar ‘caleta’ en su azotea. El Colombia-Perú fue crucial. Los cafeteros ganaban 1-0 con gol de Hernán Darío Herrera. ‘El Campín’ de Bogotá era un hervidero. Faltando pocos minutos, ‘Patrulla’ Barbadillo, el ‘italiano’ del grupo, hizo una pintura en el extremo derecho y sacó un centro preciso, como con paracaídas, para que Guillermo La Rosa se elevara y metiera un frentazo tan potente que el balón entró. Zape, muy salido del arco, se quedó paradito. El grito de gol se oyó hasta en el satélite de la Nasa. La Rosa, un hombre cristiano y nada violento, se fue a gritarlo a la pista atlética y clarito se vio que le mentaba la madre a alguien. Años después, un poco ruborizado, el ‘Tanque’ confesó: “Me fui a gritárselo al profesor Bilardo. Él y yo trabajábamos en Colombia. El ‘Narizón’ dijo que se preocupaba por Perú por Cueto, Uribe y Cubillas, porque La Rosa malograba todas las paredes. Por eso se lo grité en la cara”.

Con esa moral, Perú viajó a Uruguay. Allí le dimos un baile al equipo que había campeonado en el Mundialito de 1981, con Victorino, Rubén Paz, De León, Krasousky y el golero Rodríguez. Uribe fue el cerebro y Velásquez, el ‘Patrón’ del ‘Centenario’ del 2-1, en la ‘catedral del mundo’, que nos dejó ‘ad portas’ de la clasificación. El partido final, en el Estadio Nacional, sería inolvidable, porque tras el 0-0, todos cargaron al gran Héctor Chumpitaz. Fue una digna despedida. Desde ese día, nunca más Perú llegó a un Mundial. Yo estaba en San Marcos, en mis primeros años. Este martes definiremos con Colombia. Tenemos que ganar, aunque los ‘cafeteros’ han sacado muy buenos resultados en Lima y, más bien, los peruanos, como buenos ‘gitanos’ que somos, hemos conseguido triunfos impensados de visitantes. Pero esta vez la historia será diferente. La selección ha crecido como equipo y está en la capacidad de lograr un triunfo. Paolo Guerrero, Pedro Gallese, ‘Orejas’ Flores, Cuevita, ‘Culebra’ Carrillo, el ‘Mudo’ Rodríguez, Trauco y los demás chicos tienen la oportunidad de darle una gran alegría al pueblo peruano y quedar para siempre en los corazones de todos nosotros. ¡Arriba Perú! Apago el televisor.

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